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Buena victoria sin recompensa

  • Superior El Unicaja somete al Efes Pilsen, pero el triunfo no le vale para ser cabeza de serie en el sorteo del 'Top 16' Devastador Los cajistas rompieron el duelo en el segundo cuarto con un Haislip desatado y llegaron a dominar por 20 puntos

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Fue el día del casi. Casi vence el Unicaja por los 17 puntos necesitados al Efes Pilsen y casi pierden el Madrid con el Panathinaikos y el Maccabi en Salónica. Pero ninguna de las tres premisas sine qua non para ser cabeza de serie en el bombo del lunes se cumplió. Estuvieron, no obstante, en el alambre durante la velada. El Real y los israelíes necesitaron de la prórroga. Los malagueños sometieron a los turcos con suficiencia (87-77) tras un extraordinario segundo cuarto (32-14).

No empaña la ausencia de la carambola la gran primera fase del Unicaja. Tercero con 10 victorias e invicto en el Carpena (la racha pasa ya de 13 meses), perdió en la cancha de los otros cinco primeros y venció en la de los tres últimos. Algo así como la media inglesa futbolística. Amarrar al calor del hogar y ganar donde se tiene que ganar. Se pudo echar en falta un triunfo de verdadero tronío a domicilio que hubiera catapultado al Unicaja al primer vagón, con Panathinaikos, CSKA y Real Madrid. No llegó, pero los de Scariolo han completado la segunda mejor primera fase de la Euroliga de su historia.

El último escalón fue la victoria ante el Efes Pilsen del cosmopolita David Blatt, equipo de marcada factura física (ayudan los seis norteamericanos en sus filas) y que en el Abdi Ipekci sobrepasó al Unicaja en el aspecto atlético. Ayer no fue así. Amagó con un primer cuarto de alto nivel (22-24) en el que Kuqo emergió como un terremoto en la zona cajista tras suplir a Woods, con dos personales. Hasta obligar a cuatro cambios entre Ndong y Santiago. Scariolo sentó al puertorriqueño a los dos minutos de partido tras un par de desaplicaciones defensivas. El italiano hace labor psicológica para recuperarle. Palo y zanahoria alternativamente con objeto de reencontrar a un Santiago determinante, que hace ya demasiado tiempo que no asoma. Su partido en Estambul fue, curiosamente, el último destello de gran pívot. Las lesiones no han ayudado. La duda es hasta cuándo durará, porque la preocupación existe y no se oculta en el seno del club. Ayer se le vio mejor actitud que en encuentros pasados. El público se lo reconoció.

Por allí andaba Marcus Haislip, en un primer tiempo imparable. 17 puntos anotó en la primera mitad. El repertorio lo sacó ayer cerca del aro. Fue su partido con más lanzamientos a canasta (21), lo que debería ser una tónica en condiciones normales por su capacidad para colocar el balón dentro del aro. Él colocó la lanzadera (31-27), momento en el que llevaba más de la mitad de los puntos cajistas. Quizá le motivó especialmente su ex equipo. O quizá no, estamos ante el alcance de su velocidad de crucero y de la regularidad que se le demanda para devenir en un supercrack.

Con el quinteto B, con Popovic-Kus-Sanders-Germán-Ndong, atípico que coincidan en cancha, rompió el duelo (54-38) al descanso. Dos banderillas de Germán en forma de triples hicieron el break que parecía definitivo. Ya se competía por los 17 puntos y esperar la carambola. Y se alcanzaron en el minuto 23, tras robo de Cabezas (58-40). El tope fue de 20 puntos. Estuvo ahí bordeándolo el Unicaja hasta el final del encuentro. Con arreones del Efes, apoyado en las elásticas y variables zonas de David Blatt, y otros tirones cajistas para estabilizar la diferencia por lo alto. Haislip no tenía la misma continuidad que en la primera mitad, quizá por el esfuerzo físico. Y las poderosas piernas negras del Efes, más el físico de Gonlum, percutían en el Unicaja. La diferencia se fue diluyendo tenuemente mientras desde Madrid llegaba la confirmación de que la carambola no era posible. El Unicaja había logrado una buena victoria ante un equipo de verdadero nivel. No hay peros a la trayectoria europea, ahora se trata de llegar al mes y medio del Top 16 en óptimas condiciones. Es lo que dice la experiencia de las últimas temporadas. Esta fase, para bien o para mal, ya es historia.

60-40

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