Búlgaros en Barcelona

  • Rowland y Calloway, uno californiano y otro de Georgia, comparten nacionalidad postiza

Rowland y Calloway coinciden en varias facetas. Son bases, estadounidenses, se llaman Earl, nacieron en 1983, juegan en equipos andaluces... Y también comparten un pasaporte. Rowland es californiano, aunque naciera en Frankfurt (Alemania) y Calloway de Atlanta (Georgia). Pero les une algo más. Son búlgaros postizos. En la vorágine por encontrar un hogar europeo con el que dejar de ocupar plaza de extracomunitarios, ambos encontraron cobijo en Bulgaria.

Ambos se vieron por primera vez en un partido oficial el pasado mes de diciembre, en la visita del Unicaja a San Pablo. Ninguno está descollando. Es la tercera temporada de Calloway en Sevilla, la primera de Rowland en Málaga. La posición de base es de las más cuestionadas en los rivales de este viernes. Satoransky explotó sin Calloway, lesionado, la campaña pasada, pero en esta no acaba de tener continuidad. Valters es el que más destellos da, de hecho fue determinante en el triunfo de las pasadas Navidades en la capital andaluza.

El caso es que Calloway y Rowland se conocen. Coincidieron hace un par de años en la Liga de Verano de Las Vegas, donde se enfrentaron por primera vez y adquirieron un conocimiento más profundo de su compatriota. En la selección, al sólo poder jugar un nacionalizado, no se han visto. Rowland jugó los Europeos de 2009 y 2011. "Es un buen base, un buen director de juego, con buenas dotes de liderazgo para jugar en equipo. Es capaz de hacer cosas distintas", explica el base del Unicaja sobre su paisano, que replica de la siguiente manera: "Rowland es un buen jugador, rápido y con buena visión para asistir. Ha jugado en buenos equipos, así que tendremos que estar preparados para el partido. Su dirección es muy importante para el juego del Unicaja".

"Bulgaria es diferente a California, claro, pero yo sólo estoy en Sofía en verano. La gente me dice que en invierno hace mucho frío y es peor, pero yo allí llevo una vida cómoda. Es como una gran ciudad en Europa. Tiene restaurantes, lugares de ocio. Es parte del trabajo vivir allí en un hotel, pero no tengo problemas, se me hace cómodo", cuenta Rowland sobre su experiencia como integrante de la selección búlgara. "En realidad sólo he estado allí cuando he tenido que ir a jugar. Es una buena experiencia y las ciudades son bonitas, pero diferentes a las de aquí. Son más frías y ya me he acostumbrado al calor de Sevilla", explica Calloway, que metió 16 puntos al Madrid y fue de lo más destacado en la debacle sevillana.

El ritmo del partido del viernes dependerá en buena parte del son que marquen dos búlgaros, uno californiano y otro de Georgia. Un búlgaro, por cierto, fue el primer europeo en la NBA sin haber pasado por la NCAA: Georgi Glouchkov.

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