Cansina inestabilidad

  • Insuficiente El Unicaja cae en Sevilla tras dominar durante 30 minutos y evidenciar su incapacidad competitiva en el último cuarto Inoperante El banquillo, salvo Berni y Santiago, volvió a defraudar

Por momentos pareció que el primer ensayo previo al play off por el título se iba a saldar de manera positiva. Durante 30 minutos dio la sensación de que el Unicaja encaraba la antesala del momento clave de la temporada con propósito de enmienda y la lección aprendida. Pero al final resultó ser la misma película vista tantas y tantas veces esta temporada fuera de Málaga.

El primer test no arrojó nada nuevo y el equipo malagueño volvió a tirar por la borda en los últimos 10 minutos el buen trabajo llevado a cabo en los 30 anteriores. Otra vez un último cuarto de minibasket en el que se personificó la impotencia y la incapacidad para competir en el momento de la verdad. Siete meses de competición para calcar un comportamiento que resulta ya cansino. Scariolo habla de un buen nivel al que sólo le falta un paso más para convertirse en un equipo en el sentido más amplio de la palabra. Pero es un discurso que viene de muy atrás y no hay motivos para pensar en que ese paso se vaya a dar de aquí a 15 días. Visto lo de ayer, pensar en una sorpresa en Vistalegre, el próximo escenario al que deberá viajar el equipo, suena a utopía. El Real Madrid se frota las manos.

El italiano volvió a confiar en su equipo de cabecera para comenzar el encuentro. Ha encontrado en el quinteto formado por Cabezas, Welsch, Jiménez, Haislip y Ndong parte de la estabilidad y la seguridad que no ha hallado durante toda la temporada. Los titulares se sobrepusieron al 5-0 de salida del Cajasol y gobernaron con claridad los primeros diez minutos de la mano de un renacido Cabezas.

El base comienza a recuperar sensaciones y con él en la pista el equipo gana en seguridad y talento ofensivo. Sus cuatro escuderos (Haislip fue el más desacertado) le acompañaron y el resultado fue un plácido primer cuarto en el que se llegaron a alcanzar los siete puntos de renta (13-20) tras completar un parcial de 8-20. Los cinco habían anotado ya en el minuto ocho de partido.

La pega es que en el baloncesto actual difícilmente se puede mantener un quinteto en la pista más de 10 minutos seguidos. Hay que mover el banquillo. Y cuando eso sucede el equipo malagueño comienza a tambalearse. De la unidad B sólo Berni Rodríguez y Santiago estuvieron a la altura. Mal Kus y Gabriel. Y peor aún Bojan Popovic, que se marchó al banco en la primera mitad tras una pérdida infantil ante el pillo de Bennett y ya no fue capaz de levantar la cabeza en la segunda parte.

Los de Comas no desaprovecharon la coyuntura y fueron limando su desventaja hasta voltear el resultado mediado el segundo cuarto (29-28). De ahí al descanso lo dicho, sólo el buen hacer de Berni y Santiago permitió que se llegara al ecuador aún por delante (39-40). Se había perdido una buena oportunidad de allanar el triunfo, pero los malagueños volvieron a disponer de otra en el tercer cuarto. Con el quinteto de gala de nuevo en la pista (Haislip sólo duró cuatro minutos antes de doblarse el tobillo), el encuentro regresó a terreno malagueño. Los Ndong, Welsch y Jiménez devolvieron la calma. Y el partido se fue hasta los ocho de diferencia (62-70, máxima renta visitante) antes de encarar el último periodo. Y entonces volvió a quedar patente otra de las debilidades de este equipo, ya sea con o sin titulares: su falta de personalidad en los momentos decisivos.

Entró en los últimos seis minutos con el pie en el acelerador (70-76), pero se dejó adelantar incomprensiblemente al encajar un 15-2 que le dejó en la cuneta. Débil defensa, malas decisiones ofensivas y errores infantiles que propiciaron que el Cajasol se despidiera de los suyos con una sonrisa. El resultado era intrascendente pero queda la imagen de un equipo, el Unicaja, que no parece estar a la altura de plantarle cara al líder y actual campeón de la ACB. Y, básicamente, de eso se trataba.

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