Cielo y abismo: tan cerca, tan lejos

  • Real Madrid y Barcelona sufrieron para ganar dejando patente que la Liga, pese a los cinco puntos de diferencia, no está decidida · El Sporting, que marca el descenso, está sólo a ocho puntos de Europa

El cielo y el abismo futbolísticos, el éxito y el fracaso, no están ahora demasiado lejos uno del otro. El campeonato dual lo debe ser sólo por el título, porque en cuanto al resto de objetivos las diferencias entre los equipos de la Liga es mínima. Tan poca que, con casi la mitad de la campaña en el saco ya, entre los puestos que dan derecho a jugar el próximo curso la Liga Europa y el Sporting, que marca ahora mismo el descenso, hay sólo ocho puntos.

Menos de tres partidos... un suspiro en un torneo en el que, excepto los dos que están fuera de concurso, Barcelona y Real Madrid, cualquiera le moja la oreja al rival. De hecho, la diferencia entre Osasuna (26 puntos) y el conjunto de Manolo Preciado (18) es la menor a estas alturas de campeonato (a una jornada del ecuador) desde la campaña 1999-2000, hace más de una década, cuando la igualdad entre todos era máxima.

Entonces, con el Deportivo (ahora en Segunda) líder destacado, el Alavés (en Segunda B) era sexto con 32 puntos y el Oviedo (en Segunda B también en la actualidad), decimoctavo con 24. Se da la circunstancia este año de que el quinto, el Athletic, tiene los mismos puntos que Osasuna y que el Villarreal, que es penúltimo, apenas tiene dos puntos menos que los asturianos, de manera que hay 15 equipos en un escueto, y más que recuperable, margen de 10 puntos mediada la temporada. En todo este tiempo la diferencia entre el sexto y el decimoctavo siempre fue superior, desde los 9 puntos, en la 2002-2003, a los 15 puntos que hubo entre entre el Villarreal y el Espanyol en la 2008-2009, de manera que resulta significativo que ahora sean 8.

Y es que hay muchos conjuntos que, en positivo (Levante) o en negativo, no están cumpliendo con las expectativas. Es el caso, precisamente, del Villarreal, que ya firma la peor primera mitad del campeonato de su historia en Primera División. El plantel que ahora dirige José Francisco Molina, que no ha ganado en los dos partidos al frente de los castellonenses, ya no mejorarán su peor registro hasta el momento, que se situaba en 22 puntos. El balance del submarino amarillo hasta el momento es de tres triunfos -no ha ganado en ninguna de sus 10 salidas-, siete empates y ocho derrotas con 15 goles a favor y 28 en contra.

En otro mundo vive el Real Madrid, que se proclamó campeón de invierno por primera vez desde la 2007-2008 protagonizando la mejor primera vuelta en 43 años y una racha histórica de once victorias seguidas a domicilio en todas las competiciones. Esa campaña fue campeón por última vez y las estadísticas le dan un soplo de esperanza al grupo de Mourinho: en siete de las diez últimas ocasiones que consiguió este simbólico título acabó primero al finalizar el curso.

Sin embargo, los blancos todavía no pueden verse campeones. El Mallorca de Joaquín Caparrós demostró que los madridistas no son invencibles y que los que dicen que con cinco puntos de ventaja sobre su rival tienen media Liga en el bolsillo se equivocan. Nadie está a salvo de un tropiezo que lo baje del cielo y lo coloque en el abismo. Tampoco el Barcelona que, como el Real Madrid, sufrió esta jornada para sacar los tres puntos ante otro equipo que, como los baleares, tiene la permanencia como objetivo: el Betis. Y a domicilio aún lo pasa peor. La Liga está viva.

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