Cien años de historia

  • El waterpolo en Málaga nació a principios del siglo XX vinculado al mar y sus protagonistas fueron los marineros

Todo un siglo ha pasado ya desde que los primeros waterpolistas, por entonces marineros y lugareños aficionados a la natación, comenzaron a practicar este deporte en la provincia de Málaga. Como cabe esperar tratándose de la capital de la Costa del Sol, el origen estuvo vinculado al mar. El puerto era el escenario en el que, colocadas unas porterías, los deportistas -que por aquel entonces sólo eran trabajadores del puerto que se divertían en sus ratos libres- empezaban a jugar.

Derivado del deporte del polo fue la segunda modalidad implantada en la ciudad, tras el fútbol, que llegó a Málaga en el año 1904. Ahora, cien años después, la ciudad acoge un Campeonato de Europa de waterpolo con unas instalaciones que están a la vanguardia de Europa. Lo que antes eran dos cuerdas unidas a las bollas ahora son piscinas hechas con las más innovadora tecnología, con una temperatura determinada y de unas dimensiones mucho mayores.

"A lo largo de su historia, a pesar de haber estado muy condicionado por la escasez de instalaciones, el waterpolo generó una línea de continuidad que se ha ido transmitiendo de generación en generación sustentada por la presencia de una serie de personas, que de forma altruista, dirigieron y mantuvieron latente la actividad. Estos líderes estuvieron vinculados de una forma más o menos directa al Real Club Mediterráneo, entidad que ha tutelado este deporte desde sus inicios por su clara dedicación a los deportes náuticos, siendo asimismo el promotor del waterpolo femenino", declara Carlos Serra en su libro Cien años de waterpolo en Málaga.

No es hasta la década de los años 30 cuando este deporte empieza a regirse bajo las normas redactadas de un ente federativo. "En los años 40, tras la lógica interrupción de la Guerra Civil, recupera este papel con campeonatos provinciales y regionales a la espera de una demandada instalación propia. El retraso de las piscinas hizo que decayera su proyección, quedando como un juego o deporte social en la Casa Bote del Club Mediterráneo", relata en su escrito Serra.

Pero la consolidación definitiva del waterpolo llegó tras separarse de la natación, deporte al que había estado ligado desde su nacimiento y hasta el momento. En torno a la década de los sesenta, comienzan a crearse equipos con una estructura determinada y en fomentarse una competición reglegada y formal, algo que tuvo su momento álgido con la creación de las piscinas cubiertas, pues ampliaba la practica de este deporte a otras estaciones del año que no eran sólo primavera y verano.

"La natación, que le ha dado luces, y también sombras, ha sido un buen suministro de deportistas con una buena base de preparación en el medio acuático, pero también le ha restado protagonismo en algunos periodos deportivos. Lo que se hubiera entendido como alianza y distribución de recursos entre ambas actividades, en algún momento se convirtió en una competencia mal administrada, especialmente cuando no se admitió al waterpolo como un estadio tardío de la natación, y reivindicó sus propios espacios e independencia", sentencia el autor del libro Cien años de waterpolo en Málaga.

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