Derrota pese al remolque de la afición

  • Apoyo El público no cesó de animar en ningún momento y logró en muchos casos volver a enchufar al Unicaja Cook Llegó a poner en pie a la grada con alguna acción

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El Unicaja se enfrentaba ayer a uno de los partidos más importantes de este Top 16. El grandioso Panathinaikos visitaba la cancha cajista y los de Aíto debían plantarle cara. El público, que sabía de la necesidad de ganar que apremiaba a los suyos en la noche de ayer, se presentó en manada en el Martín Carpena para ver una exhibición de buen baloncesto.

A pesar de que el resultado final no agradó a la afición cajista, el público supo apreciar el buen nivel de juego que se vio en el partido, un encuentro en el que Omar Cook fue uno de los actores principales del equipo cajista.

insufla ilusión

Omar Cook fue uno de los pocos que dio alegrías ayer a los aficionados congregados en el Martín Carpena. Faltaban pocos minutos para el final del segundo cuarto cuando el base norteamericano comenzó a cobrar protagonismo. Una sucesión de triples, tres en total, unida a una gran labor defensiva y de dirección de juego, pusieron a Cook en el punto de mira.

Tras el aviso que Cabezas le dio el pasado domingo ante el iurbentia con sus 25 puntos de valoración, el estadounidense con pasaporte de Montenegro suporeaccionar y dio la razón a su fichaje.

Pero la gran actuación del base no se quedó sólo en el segundo cuarto. A la reanudación siguió dando más espectáculo. Tal fue su partido que en un momento del tercer parcial el público se puso en pie y comenzó a aplaudir al estadounidense, que a su vez devolvió los aplausos a las gradas.

Eran aquellos los momentos más dulces del partido para el Unicaja y su afición, que poco podían presagiar el último cuarto que estaba por llegar, agradeció a Cook todo cuanto mostró en cancha. Porque luego dio un bajón.

afición de diez

Aunque empezó algo fría, los minutos fueron metiendo a la afición en el encuentro, un choque que por lo vertiginoso de su juego se hacía cada vez más y más atractivo.

Pero fue sin duda el tercer cuarto el más intenso de los cuatro que vivió la hinchada cajista, que se acostumbró rápido a pitar con todas sus fuerzas cada vez que el Panathinaikos tenía la posesión del balón. Fueron aquellos los momentos más duros para el conjunto griego, que apenas conseguía tirar a canasta por la presión asfixiante que ejercía sobre él el cuadro cajista.

Durante esos minutos, cada vez que uno de los hombres del Unicaja se hacía con la pelota, el público se desahogaba en halagos, en cánticos y en aplausos. Parecía fácil robar el balón, correr al campo contrario y encestar una canasta. Lástima que el Panathinaikos supo reaccionar a la presión de la grada y acabó por volverse inmune a sus gritos.

el arbitraje, lo peor

Además de la derrota, el aspecto más negativo de la noche de ayer fueron las decisiones arbitrales. Los colegiados no estuvieron acertados en momentos claves del juego, hecho éste que el Panathinaikos supo aprovechar para salir más reforzado de aquellas acciones.

El público increpó a los colegiados, les pidió que observaran el juego de forma más neutral y se desgañitó pidiendo una y otra vez lo que le correspondía: que pitaran a los griegos las faltas y los pasos que en tantas ocasiones dejaron pasar.

La anécdota del día la puso el reloj de la mesa, que no se ponía en marcha a la misma vez que el del marcador electrónico y provocó un quebradero de cabeza a los árbitros, que tuvieron que parar el juego en más de una ocasión. Al menos, las goteras estaban tapadas y el videomarcador funcionaba.

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