Diluvio sobre el Madrid

  • Superior El Unicaja zarandea al conjunto blanco para seguir escalando posiciones tras un encuentro completísimo Colectivismo El bloque al unísono dio un paso adelante y, desde el base hasta el banquillo, superó a su oponente

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Sí, diluvió sobre las cabezas del novelista Joan Plaza y de los pendencieros Felipe Reyes y Axel Hervelle, sobre el crecido Madrid, vigente campeón de la ACB, que asistió sin respuesta a una exhibición del Unicaja (91-69). Como en las mejores noche, ambiente eléctrico en el Carpena, una motivación superlativa de los jugadores y un nivel de agresividad inalcanzable para el Real, huérfano de recursos en la pista y desde el banquillo. Repaso desde el base hasta el último miembro de la rotación. Nunca había perdido el Madrid por tanta diferencia con el Unicaja. El anterior tope (94-78) databa del año 90, época Caja de Ronda, con Pesquera, Arlauckas, Brown y Vecina. En la efeméride de los 30 años, un buen guiño a los libros de historia. El Madrid, campeón casi eterno en la prehistoria, perdió por 22 puntos en Málaga.

Quien viera ayer jugar por primera vez al Unicaja en esta temporada carecería argumentos para explicar la complicada situación que atraviesa el equipo en la ACB, aún en balance negativo (5-6) a pesar de las tres victorias consecutivas. En la versión más vehemente, en el momento más complicado, el Unicaja se recreó con un partidazo colectivo que obliga a cuestionarse de nuevo conclusiones anteriores sobre la imposibilidad de aspirar a cotas altas esta temporada. En noviembre no se ganan títulos, aunque por un momento pareció que el Unicaja podía perder ya la Copa. Sigue estando complicado, pero los de Scariolo se acostaron ayer empatados con el octavo clasificado. Valga el atenuante del escaso reposo que tuvo el Madrid entre la batalla del OAKA del pasado jueves y este partido del sábado. Pero se demuestra una vez más que el hambre, la necesidad y las ganas marcan un estimbale porcentaje del signo de un partido. Cambiando los papeles, el Unicaja fue el Efes Pilsen y el Madrid fue el Unicaja. Gana quien más lo necesita.

El triunfo se fraguó en la continuidad, en la mentalización, en la agresividad. El cuadro malagueño ganó todos los parciales de los cuartos, entre los dos y los 11 puntos. La progresión en la diferencia fue geométrica. Desde la batalla del primer cuarto (15-10), con prevalencia de las defensas y el Unicaja marcando el territorio sobre la cancha hasta el 26-15 del segundo, con Germán haciendo diabluras desde el poste alto, en forma de triples o de inteligentes pases para alimentar a sus compañeros. Al descanso (41-25) el partido tenía color verde. Cabezas, otra vez más extraordinario, había borrado a Raúl López, la mano que mece la cuna blanca, de la pista. Scariolo le conoce bien y sabe cómo hacerle daño. Por ejemplo, llevándole al poste bajo con frecuencia. Y Cabezas lo ejecutó a la perfección. Tunceri fue otra historia. Anotó con facilidad, pero el equipo no se mueve con el mismo brío que cuando Raúl tiene la batuta.

Aportaron todos en el Unicaja. Muy bien otra vez Welsch, lástima de esas pérdida de balón puntuales que parecen congénitas a él. En lo demás, sobre todo en defensa, superior. Bien también Santiago, sobrepuesto a las faltas del inicio, con ocho puntos consecutivos para quebrar definitivamente el encuentro (52-31). Desquició además a Felipe Reyes, al que le sacó dos faltas en ataque. Bullock, a la suya, daba algunos arreones, insuficientes, para intentar equilibrar el partido.

Y allí estuvo Haislip, de vuelta, con las musas de cara para despachar un buen partido, 14 puntos en 15 minutos. Y hasta Chylinski, que metió un triple y dio un poco de refresco al exhausto perímetro verde, superior al rival. Todo, para disfrutar de una versión del Unicaja que permite soñar con cotas más altas. Ayer, el Madrid no tuvo donde resguardarse de la tormenta en el Carpena.

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