Diversión baskonista

  • El Herbalife, sin defensa, sucumbe en el Buesa Arena

El Laboral Kutxa se deshizo con facilidad (109-70) de un Herbalife que no fue rival para los vitorianos y apenas inquietó. Salvo los anecdóticos cuatro primeros puntos del partido de Kuric y O'Leary, los de Aíto nunca discutieron el triunfo alavés, que iguala en la tabla a los grancanarios.

El equipo visitante planteó desde el inicio un duelo a mucha velocidad e intercambio de canastas que propició un elevado ritmo anotador. Los locales se sienten cómodos en este tipo de partidos desbocados (24-16, m. 6). Cinco canastas desde el perímetro dispararon a los alaveses con un parcial de 20-6 (28-18).

Encontró la velocidad el conjunto insular en el arranque del segundo acto con ataques más organizados para anotar nueve puntos que lo colocaron a rebufo del Baskonia (30-27), que lo arregló con la entrada de Adams y Bertans (40-29). Esos minutos hasta el intermedio resultaron fatídicos para los amarillos, que se desangraron antes del descanso: 52-38.

No fue buena la puesta en escena isleña en la reanudación con dos minutos de ceguera ofensiva total (58-38). Le tocó remar para achicar una desventaja demasiado grande. Y el Laboral Kutxa no permitió la más mínima ilusión visitante con tres triples seguidos, dos de Causeur y otro de Shengelia, como espoleta a un demoledor parcial de 28-8 en un cuarto que enterró cualquier ilusión de triunfo canario (80-46) ante el notable enfado de Aíto, quien llegó a cambiar a cuatro jugadores de golpe en busca de la reacción, pero no hubo manera.

Los 34 puntos de ventaja vitoriana convirtieron los 10 minutos definitivos en un mero trámite. La única incógnita era comprobar si el conjunto de Ibon Navarro levantaba el pie del acelerador o los grancanarios podían arreglar el desaguisado.

Los locales optaron por la vía de agradar a su afición para desgracia de un Herbalife que fue un convidado de piedra al recital con canastas de todos los colores que hicieron las delicias del Buesa Arena.

Al final hubo premio para los menos habituales y los dos hermanos Diop, Ilimane y Mamadou, compartieron cancha el último minuto y 50 segundos.

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