Dura derrota, señales para creer

  • Prórroga El Unicaja pierde ante el Madrid en el tiempo extra Decisión Bullock y Prigioni son verdugos en la prolongación, que estuvo franca para el Unicaja

El preámbulo ya desprendía la electricidad de los grandes partidos. Cariñoso recibimiento para Garbajosa, en lo alto del santoral cajista, y emotivo y espontáneo recuerdo para Andrés Montes, porque la vida puede ser maravillosa. El encuentro estuvo a la altura. Compitió el Unicaja con el Madrid, tuvo en su mano la victoria y se marchó (79-81). En la prórroga, tiempo extra que fustiga a Aíto desde que se sentó en el banquillo cajista. Si se mira por el retrovisor, la evolución en una semana, desde el nefasto duelo del Fuenlabrada, ha sido muy notable. Pero el punto de partida era bajo y no bastó para tumbar al gigante blanco, asido al partido con una fe indestructible, que le permitió remontar seis puntos de ventaja del Unicaja (74-68) a tres minutos del 45.

La clasificación manda un mensaje preocupante. Tres partidos y tres derrotas. El margen de error se reduce. No es para ponerse a llorar, pero deben llegar las victorias para que la clasificación para la Copa no peligre. En la pista la situación no es tan negra. Ayer se vio a un muy buen Unicaja ante, seguramente, uno de los cinco mejores equipos de Europa. Paladeó una victoria que hubiera merecido y que hubiera sido balsámica para un equipo que necesita autoestima. Recupera efectivos Aíto, tiene de vuelta a Archibald, su pívot de cabecera que tiene memorizado su librillo como nadie. Printezis y Welsch olvidaron sus molestias y el griego completó un duelo soberbio. Sólo falta que regrese Dean para que el puzle encaje.

Dominó el Unicaja durante el 90% del encuentro. Marcó el ritmo, pero falló con el estoque. La diferencia quizá se explique en que enfrente estaban Pablo Prigioni y Louis Bullock. Los 19 últimos puntos del partido, dos en el tiempo normal y 17 en el extra, llevaron la firma conjunto del argentino y el norteamericano. Ambos bien entrados en la treintena, conservan el instinto ganador. Sobre todo Prigioni, tan odioso para el aficionado rival como valioso para un entrenador. Él sabe llevar el ritmo en los momentos de la verdad, cosa que Cook no ha demostrado en las muchas oportunidades que ha tenido. Tampoco Jeter maneja con la frialdad adecuada. No se puede llegar y forzar un tiro incómodo desde seis metros con 18 segundos de posesión y cinco arriba en el marcador. Ambos alternan momentos brillantes con otros de locura e imprecisión. Y se transmite al resto del equipo.

Los finales apretados comienzan a ser un estigma. Y la afición comienza a impacientarse con Cook. Hay murmullos e incluso algún silbido de desaprobación porque se empeña en penetraciones imposibles. Después tiene algún destello genial, como un triple para empatar el partido a falta de 30 segundos (78-78) en la prórroga. Pero son más las sombras que las luces. Y Jeter no le mejora ahí.

Gobernó el Unicaja desde el inicio, con un Printezis al tiempo sobrio e ilusionante. Nunca por más de cinco puntos antes del descanso, sí por más, hasta 12 (48-36) mediado el tercer cuarto. Pero Messina reajustó su defensa, un equipo de perros viejos, en el buen sentido, que la han visto de todos los colores en una pista de baloncesto. Y el partido entró en el último cuarto empatado (50-50). Hubo columpio en el electrónico y Velickovic, qué cerca estuvo de vestir de verde y qué calidad tienen, parecía matar. Pero una inverosímil jugada de cinco puntos (triple de Printezis y falta simultánea que Jiménez transformó en dos puntos) reactivó el sueño cajista. Empató Bullock y Garbajosa tuvo un triple forzado para ganar que la defensa cajista defendió excelentemente.

En la prórroga, Saúl Blanco, mejorado, anotó un triple (74-68) que parecía definitivo a tres minutos del final. Pero no, Bullock y Prigioni dijeron que el Madrid no perdería en Málaga. El de Michigan anotó un triple matador (78-81) a 10 segundos del final. El Madrid forzó la falta sobre Cook, el montenegrino tiró a fallar el segundo libre. Y el balón se escapó, como el partido.

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