Córdoba | málaga · el seguimiento66 minutos 1 tarjetas amarillas 15 Balones recuperados 4 Balones perdidos14 pases acertados 10 pases fallados 3 faltas cometidas 1 faltas recibidas

Equilibrio sin florituras

  • El centrocampista procedente de Osasuna apenas intervino en ataque y fue sustituido en la segunda mitad

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La transitoria trayectoria de Jon Erice en Málaga vivió ayer en El Arcángel su primer capítulo oficial. Las bajas con las que contaba Muñiz en el eje de la medular y las buenas sensaciones que emanó ante el Zenit de San Petesburgo provocaron que el asturiano le diera la manija del equipo. Y el navarro respondió con orden y equilibrio. En los 66 minutos en los que estuvo sobre el terreno de juego, Erice destiló sobriedad y mesura en todas sus acciones. Es un futbolista que siempre se ofrece y que antepone el interés del equipo a su lucidez personal.

El propio Erice confesó durante su presentación como nuevo jugador del Málaga que su rol en Osasuna se circunscribía al trabajo defensivo. Ayer, en El Arcángel apenas se le vio en ataque y su juego creció en las labores de contención del equipo. Actuó como hombre ancla entre la defensa y la zona de creación y siempre se ofreció a sus compañeros. Además, su juego le permitió a Apoño una mayor libertad de movimientos. El malagueño actuó con Erice formando el doble pivote del equipo y gozó de una mayor presencia en ataque.

En el día de su debut cumplió con el expediente. No fue un partido brillante el de Erice, como el del resto de sus compañeros, y siempre optó por las decisiones menos arriesgadas. Desde el inicio del partido se le vio con ganas de agradar y a los dos minutos ya había tocado tres balones. Sólo perdió cuatro en todo el partido y recuperó 15 en los minutos que estuvo sobre el terreno de juego. Ante el Zenit demostró una seguridad en las entregas que ayer no pudo repetir. Su porcentaje de acierto ascendió al 54 por ciento en los 24 pases que dio, 14 correctos y diez fallados. A pesar de que su rol en el equipo se limitó a las parcela defensiva, sólo cometió tres faltas, una de ellas sancionada con una tarjeta amarilla por tocar el balón con la mano, y fue objeto de una.

Como confesó Muñiz al término del partido amistoso ante el Zenit, físicamente demostró estar a un gran nivel. La exigencia que se había marcado el cuerpo técnico blanquiazul en el mercado invernal de fichaje era que los jugadores que llegaran al equipo deberían contar con el mismo ritmo de partidos que el del restos de los jugadores. Y en esa faceta el navarro demostró que cumple a la perfección con los requisitos del técnico asturiano.

A pesar de ello fue sustiuido en el minuto 66 por Eliseu cuando en el marcador reinaba el empate. Al término del partido, el propio jugador confesó que "había entrado poco en juego" y que habrá que esperar para ver su mejor versión. Ante el Castellón, podría tener una nueva oportunidad. Apoño vio ayer la quinta tarjeta amarilla de la temporada y no podrá jugar el domingo, por lo que en esta ocasión podría volver al equipo formado el doble pivote con Carpintero.

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