Exigido desde el principio

  • Terrel Castle, que ayer por la noche aterrizó en Málaga y hoy empezará a ejercitarse con su nuevo equipo, se convierte en jugador capital sin tiempo de adaptación tras la lesión de Carlos Cabezas

Terrel Castle aterrizó anoche en Málaga tras salir desde Salónica por la mañana. Hoy se ejercitará por primera vez con sus compañeros, mañana pasará el reconocimiento médico y, de no surgir contratiempos, será presentado. Y el jueves se pondrá por primera vez la camiseta del Unicaja en el Palau, partido trascendental para la suerte del equipo en la Euroliga. La lesión de Carlos Cabezas obliga a acelerar la integración en el equipo del base norteamericano con pasaporte bosnio, que camino de los 36 años jugará en el mejor equipo que ha militado en su vida. La recompensa le llega al final de una carrera nómada que le ha llevado a jugar en Macedonia, Bosnia, Israel, Francia, Alemania y Grecia.

La falta de confianza de Scariolo en Popovic le dará galones desde el principio a Castle. El técnico italiano ya ha hablado con él para explicarle cuál será su rol en el equipo. Lo hizo antes de la lesión de Carlos Cabezas. Sin él, el panorama cambia ostensiblemente, su llegada toma otras dimensiones y sus atribuciones deberían crecer. Al menos 30 minutos de juego, los que acaparaba el canterano, quedan libres y se los deberán repartir entre Castle, Popovic y Kus. Por eso, un fichaje ya planeado de antemano se torna oportuno. Falta comprobar su rendimiento, si un jugador que para el Aris, un equipo de inferior nivel, no daba ya sí se convierte en útil para el Unicaja. El caso de Tusek, desechado en Milán antes de ser importante en Málaga, podría ser un buen precedente.

Los informes que llegan desde Salónica hablan de un buen director de juego, aunque sus promedios de asistencias no sean descollantes, capaz de anotar con consistencia. Se convirtió en un ídolo para los hinchas del Aris. Tras apenas un año en la ciudad fue nombrado el capitán del equipo y devino uno de sus referentes. El club amarillo jugó una final de la ULEB y volvió a la Euroliga después de 14 años de ausencia, además de acortar las distancias siderales con Panathinaikos y Olympiacos. Y se le señala como uno de los responsables directos. Su carácter amable y abierto ayudó a que calara hondamente en una afición siempre fiel. Allí trabó una sólida amistad con Jeremiah Massey, al que solía referirse como "mi hijo". Tres años en Bosnia le valieron la nacionalidad en la república ex yugoslava, con la que incluso participó en un Eurobasket, el de Suecia'03. El futuro europeo del Unicaja se juega sin su segundo máximo anotador (Cabezas), base titular. Con un director de juego recién llegado, otro sin confianza alguna de su entrenador y otro provisional (Kus) que sólo ha jugado a ratos en esa posición en lo que va de temporada toca afrontarlo. Más difícil todavía.

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