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Guliyev, sucesor sorpresa de Bolt

  • El turco se impuso al gran favorito, el sudafricano Van Niekerk

  • Taylor no falló en el triple salto

El turco Guliyev -en el centro- se impone en la final del 200 al sudafricano Van Niekerk y al trinitense Richards, segundo y tercero, respectivamente. El turco Guliyev -en el centro- se impone en la final del 200 al sudafricano Van Niekerk y al trinitense Richards, segundo y tercero, respectivamente.

El turco Guliyev -en el centro- se impone en la final del 200 al sudafricano Van Niekerk y al trinitense Richards, segundo y tercero, respectivamente. / FRANCK ROBICHON / efe

Ramil Guliyev, un atleta de 27 años nacido en Azerbaiyán y nacionalizado turco en 2011, fulminó al sudafricano Wayde van Niekerk en la final de 200 para heredar un título mundial que perteneció a Usain Bolt desde 2009. En una final sin jamaicanos, la primera desde 2003, Guliyev (octavo en Río 2016) se arrojó sobre la raya de meta para batir con un crono de 20,09 al gran favorito, que fue perdiendo metro a metro la apreciable ventaja que tuvo a media recta.

Incluso el trinitense Jereem Richards estuvo a punto de batir también a Van Niekerk, pero sólo por milésimas fue relegado al tercer puesto, con la misma marca que el sudafricano (20,11). El gran derrotado fue el botsuanés Isaac Makwala, una de las 40 víctimas del brote de gastroenteritis detectado en un hotel oficial de los Mundiales, que la víspera de la final tuvo que hacer dos carreras, una de ellas en solitario, para estar en la lucha por las medallas. Makwala, el más rápido del mundo este año con los 19,77 de Madrid, acabó sexto con 20.44.

El estadounidense Christian Taylor, segundo en el ranking de todos los tiempos en triple salto, culminó el triplete en la tierra del plusmarquista mundial, Jonathan Edwards, que asistió a su victoria desde su posición de comentarista de televisión. Dos veces campeón olímpico y otras tantas mundial, el norteamericano se hizo con un nuevo oro con un salto de 17,68 metros que acabó con un cerrado duelo con su compatriota Will Claye (17,63).

La final se convirtió en un mano a mano entre los dos estadounidenses, escoltados por el portugués Nelson Evora, otro atleta dirigido por el cubano Iván Pedroso en España, como la reciente campeona Yulimar Rojas. A sus 33 años, Evora, que fue campeón mundial hace diez años en Osaka y campeón olímpico en Pekín 2008, volvió a subirse a un podio con sus 17,19 metros. Cuba, país natal de cuatro de los doce finalistas, hubo de conformarse con un cuarto puesto, gracias a Cristian Nápoles, que saltó 17,16.

Pablo Torrijos, el único español que ha saltado más de 17 metros, terminó décimo con 16,60, sin opción de entrar en la mejora.

Otro nombre propio del día fue el de Kori Carter, ex futbolista estadounidense de 25 años que consiguió el mayor éxito de su carrera como atleta al proclamarse campeona mundial de los 400 metros vallas con un registro de 53,07 segundos. Carter, estudiante de biología en la Universidad de Stanford, llegó emparejada con su compatriota Dalilah Muhammad al décimo y último obstáculo, pero fue mucho más rápida en el tramo liso hasta la meta. Muhammad, campeona estadounidense, se colgó la medalla de plata con 53,50 segundos y la jamaicana Ristananna Tracey, con récord personal (53,74), dejó fuera del podio a la favorita, la checa Zuzana Hejnova (bronce olímpico), que aspiraba a conquistar su tercer título mundial.

Además, la bahameña Shaunae Miller-Uibo se recuperó del drama que vivió en la final de los 400 metros al clasificarse para la final de los 200 metros con el segundo tiempo más rápido de todas las semifinales (22,49), el mismo registro que la campeona del mundo, la holandesa Dafne Schippers, aunque la europea registró seis milésimas menos. Miller-Uibo protagonizó una de las decepciones más grandes de los Mundiales, cuando un tirón en su pierna la postergó hasta la cuarta posición en la final de los 400 metros cuando se imponía con comodidad hasta los 350 metros.

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