Hora de los escaladores

  • El trazado, con escasa relevancia de la contrarreloj, le viene como anillo al dedo a los especialistas en la alta montaña La organización recupera las bonificaciones en las llegadas

El recorrido del Tour 2015 será un traje a medida para los mejores escaladores del pelotón, ya que sólo contará con 14 kilómetros de contrarreloj individual y hasta siete finales en alto. La Grande Boucle da comienzo en la ciudad holandesa de Utrecht con la única crono individual, de 14 kilómetros, y terminará en el tradicional circuito de los Campos Elíseos el día 26.

Como es tradición, en esta ocasión, los Pirineos estarán delante de los Alpes, con dos finales en alto, el novedoso en La Pierre St Martin y el de Plateau de Beille. Pra-Loup, La Toussuire y Alpe d'Huez serán las llegadas alpinas, aunque antes, en la primera semana, los ciclistas tendrán que superar dos muros como los de Huy, durísimo final de la Flecha Valona, y el de Bretaña. En total, 26 cols que empinan este Tour donde también habrá una contrarreloj por equipos, de 28 kilómetros y antes del primero de los dos días de descanso, y para el que los organizadores decidieron recuperar las bonificaciones de las llegadas (10, 6 y 4 segundos), ausentes desde 2008.

Con todo, parece que será un Tour en el que los escaladores partirán con ventaja ante la ausencia de kilómetros de contrarreloj individual, la menor cantidad desde el año 1947, una situación bastante extraña en una grande y que favorece bastante a ciclistas que se defienden menos en esta modalidad como Quintana.

El inicio en Utrecht -es la sexta vez que el Tour sale desde los Países Bajos- dará el pistoletazo de salida a una primera semana llena de complicaciones para el pelotón para completar el resto de los casi 3.400 kilómetros de recorrido y sólo con una jornada realmente larga, la de 221 entre Seraing y Cambrai. Sin embargo, en este día, los corredores se tendrán que enfrentar al temido pavés, ya decisivo en 2014, con siete sectores para más de 13,3 kilómetros, aunque antes de esta cuarta etapa, el viento, en la segunda, y el final en el temible Muro de Huy y sus rampas de casi el 20%, en la tercera, ya examinarán a los favoritos.

El final de la Flecha Valona no será el único corto, duro y empinado, ya que en la octava etapa estará la llegada al Muro de Bretaña, con promedios de casi el 7% y donde Contador libró un bonito duelo con Evans en 2011.

Esta llegada será en la víspera de la contrarreloj por equipos de 24 kilómetros entre Vannes y Plumelec, para luego vivir el primer día de descanso antes de afrontar la segunda semana con los Pirineos como protagonistas.

El primer gran final en alto será en el nuevo col de La Pierre St Martin, de 15,3 kilómetros con promedios del 7,4%, y dos días después los corredores librarán la batalla en Le Plateau de Beille, un puerto de casi 16 kilómetros de categoría especial. Entre ambas, un día con meta en Cauterets y con el Tourmalet en el camino.

Tras la toma de contacto con los Pirineos, la ruta tomará rumbo por el Macizo Central para afrontar una decisiva tercera semana con los Alpes por delante y tres llegadas en alto en cuatro días: Pra-Loup, escenario del final del reinado en 1975 de Merckx, en la decimoséptima, y tras el exigente descenso del Col d'Allos, La Toussiere en la decimonovena y el mítico Alpe d'Huez en la vigésima y penúltima.

De este tríptico destaca la jornada de La Toussiere, de sólo 138 kilómetros y con otras tres subidas, entre ellas la Croix de Fer, mientras que tampoco será excesivamente larga la del siguiente día, de 110 y finalmente sin el Galibier, además del puerto de las 21 míticas curvas. La única jornada relativamente tranquila en los Alpes podría ser la decimoctava, pero la presencia del Glandon y la subida con 18 horquillas concentradas en tres kilómetros de Lacets de Montvernier en el tramo final puede provocar algunos movimientos severos.

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