Las memorias de antonio verdugo

Jugadores de ida y vuelta

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ANTONIO Segura fue, en 1943, el primer jugador en poder decir que vistió la camiseta de Málaga y Sevilla. Ahí arranca una larga historia de intercambios a la que el domingo le puede dar continuidad Alexis, al que espero que se le reciba como se merece, como el malagueño y malaguista que es.

Sin embargo, el primer gran traspaso entre ambas entidades lo marcó Juan Arza. En 1944 su traspaso fue el más importante de aquella campaña en España. De él, 125.000 pesetas se llevó el CD Málaga, y a él le quedó el apodo de El niño de oro por aquel motivo. En Nervión hizo una larga y exitosa carrera, aunque él siempre se quedó enamorado de nuestra ciudad, sobre todo de Pedregalejo, y echó raíces con su tienda de deportes, Deportes Arza. Mi familia guardaba una gran relación con él y aún le recuerdo yendo a La Cubana, en la esquina de Puerta del Mar con Alarcón Luján. Jamás se me olvidará cuando fui a verlo con mi padre en un partido contra el Sevilla, porque aquel día le partieron la pierna a un interior nuestro, Larrubia, que aquel día se quedó sin fútbol.

No fue el único al que le pasó. Santi Llorente, que yo recuerde el mejor extremo izquierda que había en Andalucía, se marchó en la 81/82 al Sevilla. Cuando estaba a punto de alcanzar la internacionalidad, en un choque con el portero del Espanyol N'Kono se partió tibia y peroné, y ahí se acabó el ascenso de su carrera.

El Sevilla se quedó con las ganas de poder disfrutar del gran Pedro Bazán. Siempre estuvo detrás de llevárselo y más siendo él de La Algaba, pero él nunca se quiso marchar, a pesar de un jugador muy apetecible para los equipos grandes. Bazán tenía su novia aquí y muy buenos amigos y ganaba 20.000 duros, un dinero muy bueno para la época. Tenía un buen contrato de cinco años y por eso era difícil que se fuera.

También hay historias curiosas de porteros que cambiaron el Guadalmedina por el Guadalquivir y viceversa. El primero fue Alfredo Vera, al que traspasamos al Sevilla. Fue en una época en la que no le fue muy bien. A Fernando Peralta le ocurrió al revés. Sí tuvo suerte en los años que defendió la meta sevillista, aunque luego volvió a ser blanquiazul. También tuvo un viaje de ida y vuelta Antonio Álvarez, que estuvo tres años aquí para luego volver a Sevilla como entrenador. El caso contrario lo protagonizó Guillermo González Campanal, un histórico delantero centro del Sevilla que dirigió a nuestro equipo en la 47/48. Su sobrino fue Marcelino Campanal, uno de los mejores centrales de los que ha disfrutado este país.

Quiero recordar aprovechando todo lo que se habla estos días que históricamente los duelos de alta rivalidad en Andalucía los hemos tenido contra el Granada. Me viene a la memoria un 1-2 allí en el que nos tuvimos que agachar al suelo porque nos llovían cosas desde una ventana y salían por la otra. Creo que esta tensión actual con el Sevilla es una cosa que viene de la política. Es una pena ver cuándo entran los biris por nuestro estadio y tanto algunos de los nuestros como ellos se insultan. Es muy bueno esto que hay ahora de que las entradas para el rival cuesten la mitad. Es cosa de Fernando Sanz y de su buena relación con Del Nido. Es una muy buena manera de facilitar las cosas. Por lo que a mí respecta, en todos mis años viendo partidos entre Málaga y Sevilla nunca he tenido ningún problema.

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