Baloncesto· copa del rey

Llull esculpe el número 23 (74-91)

  • El base, escoltado por un sublime Carroll, profana el Palau Sant Jordi para entregar al Real Madrid el vigésimo tercer título de su historia tras 19 años en blanco. El Barça sólo equilibró fuerzas en el tercer cuarto.

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El Real Madrid no sólo ganó un título: volvió. Ya saboreó algunas coronas con Joan Plaza, pero ahí se quedó el asunto. Ayer, en un partido sublime en ataque y muy estudiado en defensa, se quitó los complejos con el Barcelona profanando nada menos que el Palau Sant Jordi, donde casi ni compareció en la última Final Four de la Euroliga. Deshizo el empate a 22 títulos entre ambos el Real Madrid, que se llevó la vigésimo tercera corona gracias al portentoso Llull (23 puntos y una fabulosa en todo el torneo), el hombre que luce el número 23. Carroll desactivó la reacción azulgrana en el tercer periodo cuando los de Pascual de verdad empezaron a jugar a lo que saben y no sólo a lo que sabe Ndong, el único que salió respondón.

Al Madrid se le vieron las intenciones desde el salto inicial: defensa rozando el límite y tiros rápidos cada vez que se pudiera. El Barcelona no sabía contrarrestar la actitud atrás de los blancos, que cerraron un sinfín de líneas de pase en el primer tiempo, impidiendo a los exteriores cuando penetraban doblar fuera el balón o buscar el alley oop.

Laso quería protagonismo de Suárez por mucho que las previas eligieran a Mirotic como el foco de atención. El alero ya estuvo enchufado contra el Banca Cívica y al descanso se embolsó ayer nueve puntos posteando con Mickeal, Eidson o el que fuera. El Barça sufría porque corría poco y mal y porque no hallaba la forma de parar a Llull, con mucha libertad al principio con Huertas delante. El balear penetró, tiró de tres y repartió. Todo en uno. Encima, no suele atinar muchas veces sobre la bocina y ayer sonó el estruendo mientras entraba el triple que igualaba la máxima renta blanca, nueve puntos, llegado el descanso.

El Barcelona sólo halló un oasis en el desierto ofensivo: Ndong. Anotó un tercio de los puntos azulgrana tras 20 minutos. Hasta Navarro, que buscaba la redención tras su oscuro choque sabatino, falló dos tiros libres. Aun así, quedaba tela por cortar.

Y tanto. El Barcelona no quería que su dinastía que ha sometido al Madrid en los últimos tiempos se agotara de repente, y más en casa. Ndong siguió tirando de los suyos y se apuntaron Mickeal, Lorbek y, al fin, Navarro. Llull y Mirotic, con sendos triples, aguantaban las embestidas locales ante la exultante grada. Lorbek, con un triple, provocó el delirio: el Barça estaba a un punto después de perder siempre y hasta por 11 al inicio del acto. Nadie contaba con Carroll, que taponó un triple a Navarro y sumó un dos más uno seguido de una canasta de tres que tranquilizó al Madrid y dejó muy tocado a la tropa azulgrana, sobre todo cuando Llull, como hizo antes del intermedio, desenfundó sobre la bocina cuando moría el tercer periodo: 56-65. Si quedaba alguna opción culé, Carroll la dilapidó con dos triples y una canasta de dos en un par de minutos. El 23 -de Llull, sus puntos en la final, el número de trofeos coperos...- fue mágico en Montjuïc.

Ficha técnica:

74 - Barcelona (17+16+23+18): Huertas (2), Mickeal (10), Eidson (5), Lorbek (15), N'Dong (19) -cinco inicial-, Sada (-), Navarro (16), Vázquez (2), Wallace (-), Ingles (-) y Rabaseda (5).

91 - Real Madrid (22+20+23+26): Llull (23), Singler (4), Suárez (9), Mirotic (9), Tomic (2) -cinco inicial-, Begic (10), Rodríguez (2), Pocius (6), Reyes (2), Carroll (22), Velickovic (2) y Sanz (-).

Arbitros: Hierrezuelo, Pérez Pizarro, García González. Eliminado: Tomic (m.37).

Incidencias: Asistieron 15.128 espectadores a la final de la Copa del Rey disputada en el Palau Sant Jordi de Barcelona. Se trata del partido con más asistencia de público en la historia de esta competición. Sergio Llull fue elegido mejor jugador de la final (MVP).

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