Eibar | Málaga c. f. · la crónica

El Málaga vuelve a perder dos puntos en la recta final

  • Regalo El gol de Altuna tras una nueva acción a balón parado neutraliza el tanto de Baha Ocasiones El Eibar falló un penalti antes del empate y el Málaga pudo sentenciar el partido en la primera mitad con las internadas de Eliseu

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Eibar descansa en el punto medio de los dos grandes clubes vascos, a cincuenta kilómetros de Bilbao y a los mismos de San Sebastián. La tradición armera de la ciudad, su antiguo esplendor en la producción de armamento, ha desembocado en un presente inhóspito. Ya sólo funcionan dos fábricas y parte de la población ha emigrado. La mayoría de los aficionados animan al Athletic o a la Real, como lo prueba el hecho de que Ipurúa sólo se ha llenado una vez en su historia (con la visita del Real Madrid en la Copa). "Ni regalando entradas en los colegios ponemos el no hay billetes", dicen en el club.

Ni ese legado ensombrece la historia de un club que ayer apeló a sus señas de identidad para poder igualar un partido que tenía perdido. Porque el Málaga volvió a sumar ayer un nuevo empate agridulce que rescata las mismas sensaciones con las que abandonó Tarragona o Tenerife. Cuando el partido ya agonizaba tras el excelente gol de Baha, Altuna enfriaba los ánimos de un equipo que ya soñaba con dar un nuevo golpe de autoridad en la categoría. También es cierto que antes Goiria pudo empatar si marca la pena máxima detenida por el centenario Iñaki Goitia.

El continuo intercambio de golpes podría haber cambiado si en el primer minuto de juego Eliseu hubiera estado acertado en un claro mano a mano con Cuéllar. Qué lastima que el principal déficit del expediente del luso resida en su falta de definición. Y es que tres minutos después, el de Angra Do Heroismo, aún con el recuerdo de su primer error, prefirió asistir a Baha antes que disparar a puerta. Todo el peligro llegaba desde su banda. Cada vez que le ganaba la espalda a Manel el portugués divisaba una auténtica autopista en su banda. Así llegaría una nueva oportunidad en un claro remate de Baha otra vez asistido por el extremo izquierdo. Pero ahí acabó el peligro del equipo blanquiazul en la primera mitad. El conjunto armero, de la mano de Codina y Del Omo, se agarraba al encuentro a través de su juego directo, menos primitivo que antaño, pero aguerrido y contundente para maximizar los recursos que le ofrece su estadio.

Porque la bula de Ipurúa reside en su peculiar formato. Un campo inaugurado en 1947, un aforo para 5.250 espectadores que no se llena nunca, un tramo de siete metros en una banda anegado por la sombra, unas dimensiones que le han hecho célebre en la Segunda División y una grada que devora el césped a dos metros de los protagonistas del juego. Cuenta la leyenda que Arsenio Iglesias, el mago de Arteixo que idealizó el Superdepor, detuvo el autobús en la autopista Bilbao-San Sebastián frente al estadio y arengó a sus futbolistas antes de un decisivo encuentro ante la Real Sociedad: "Para ganar títulos hay que ganar en campos como éste". Eso mismo pensarían ayer Muñiz y sus jugadores extrapolando su teoría al ascenso. Pero este Málaga prefiere agarrarse a la media inglesa, tres puntos en casa y uno fuera, para volver a la Primera División. Y eso que acarició la victoria.

En la segunda mitad, el Málaga volvió a salir en tromba y Baha a punto estuvo de marcar el primer gol con un testarazo que se marchó a escasos centímetros del poste. Sólo sería el preludio del golazo que minutos después pondría fin a la racha de cuatro partidos sin marcar que acumulaba el delantero franco marroquí. Tras un excepcional pase de Jesús Gámez, el de Remiremont adelantaba al Málaga. Quedaban 32 minutos para la conclusión y el Eibar apelaba a la heroica para igualar el choque. A punto estuvo de llegar con el penalti fallado por Goiria, pero cuatro minutos después, Altuna empataba el partido aprovechándose de un rechace tras una falta lanzada por Yagüe. Y es que el Málaga todavía no encontrado la fórmula para contrarrestar las acciones a balón parado de sus rivales.

Más allá de la sensación agridulce con la que los de Muñiz salieron de Ipurúa, el Málaga volvió a perder dos puntos que ya volaban para la capital de la Costa del Sol. Ahora su colchón de puntos se reduce a siete, los mismos que aventaja al Sporting y a la Real Sociedad. Y es que hay lecciones que no terminan de aprenderse.

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