"McIntyre me hace cada día mejor jugador"

  • El base norteamericano, que ha regresado a su mejor nivel en los últimos partidos, dice que es amigo "desde hace muchos años" de su compañero de posición

En los últimos partidos se ha vuelto a ver la mejor versión de Roderick Bertrand Blakney (Hartsville, Estados Unidos, 1976), la que consiguió que en apenas unos partidos el Unicaja decidiera ejecutar la opción para extenderle el contrato hasta final de temporada. Perdió galones con el regreso de McIntyre, pero él cree que la competencia es buena para sacar lo mejor de cada uno. Blakney bromea constantemente y dice que le gustaría quedarse en Málaga.

-Cinco victorias seguidas, el aire ha cambiado en el equipo.

-Creo que la atmósfera del equipo ha cambiado, es mucho mejor. Todos disfrutamos ahora de esta experiencia. La diferencia es que ahora vamos ganando.

-¿Cuál cree que es la clave del cambio del equipo?

-Chus [Mateo] vino con una diferente mentalidad, consiguió que los jugadores estuviéramos menos tensos, que todos comprendiéramos su sistema. Trabajamos extremadamente duro en los entrenamientos y se está transmitiendo a los partidos.

-A todo al que se le pregunta responde que se está trabajando muy duro en los entrenamientos. ¿Es la diferencia con la etapa de Aíto?

-Con Aíto también se trabajaba duro, pero la mentalidad de entrenamiento y de dirección es diferente. Con Aíto a mí me iba bien, pero no obtuvimos buenos resultados, que es lo que importa. Con Chus trabajamos muy duro, también tenemos nuestros descansos si hacemos lo que a él le gusta. Creo que la clave es el trabajo duro, no hay otra.

-En los últimos partidos se le ve más rápido. ¿Está en mejor forma?

-Sí, es verdad, en los últimos partidos me siento con mejor ritmo sobre la pista.

-Contra el DKV, sobre todo, se le vio atacar mucho más el aro.

-Sí, ataco más el aro. En los entrenamientos lo hacía desde que llegué, pero no tanto en los partidos. La forma en la que jugamos ahora me permite ser más agresivo y penetras más.

-¿Cuál es su relación con McIntyre?

-T (es el diminutivo con el que se le conoce en el vestuario) y yo nos conocemos desde que estábamos en el instituto, somos del mismo estado (Carolina del Sur). Somos amigos desde hace muchos años, nos exigimos mucho en los entrenamientos al otro. Intento hacerle a él mejor y, seguro, él me hace mejor a mí. Jugar contra él en cada entrenamiento es más duro que hacerlo ante otro rival en cada partido. Él influye mucho en que yo ahora esté mejor, trabajar con él me hace mejor jugador cada día. Es uno de los mejores bases de la ACB. Y todavía será mejor de aquí a final de temporada, ya lo verán.

-Hablando de la ACB. ¿Qué le parece la competición?

-Es la mejor del mundo fuera de la NBA, es la más dura. Cada partido es una prueba difícil. No hay un partido fácil. Cualquiera te puede ganar, cualquier puede perder. Eso la hace la mejor liga de Europa.

-El otro día hablaba con Gerald Fitch y me decía que cuando los jugadores americanos llegan por primera vez a Europa no son conscientes del nivel de baloncesto que hay aquí.

-Totalmente de acuerdo. Es un juego totalmente diferente, te diría que es más difícil aquí. Más físico...

-¿De verdad más físico?

-Sí, seguro. Y hay que adaptarse. Tu estás habituado allí a una forma de jugar y no es fácil cambiar tu forma de pensar.

-Debuta en Europa en Salónica, con el Iraklis. ¿Cuál es su primer pensamiento?

-Me chocó mucho el estilo. En América corremos hacia arriba y abajo, tiramos después del primer pase. En Grecia era todo mucho más controlado. Yo pensaba para mí: '¿A qué juegan estos tíos?' [risas]. A medida que fui comprendiéndolo y habituándome me sentí muy a gusto. Se parece más a la Universidad que a la NBA.

-¿Prefiere este estilo ahora?

-Llevo 12 años aquí, así que... [risas]. Sí, adoro cómo se juega y comprende el baloncesto en Europa. Mira, el otro día en 40 minutos anotamos 111 puntos. En la NBA es difícil hacerlo con 48 y un estilo de juego más rápido. Hay más registros. Puedes ganar un partido con 60 puntos en Europa, en la NBA jamás. Es un estilo más rico, hay más variantes, los partidos no son iguales. Pero si juegas bien puedes dar espectáculo.

-¿Qué le parece la llegada de Jorge Garbajosa? ¿Le conocía?

-Personalmente no, pero claro que le había visto jugar. Es evidente que el cariño que le tiene tanta gente es por algo, es auténtica devoción. Lo que hizo aquí debió ser muy grande. En la pista se ve que es muy inteligente y su tiro abre el juego. Favorece, por ejemplo, las penetraciones de las que hablábamos antes.

-¿Cómo empezó a jugar al baloncesto?

-Con 4 o 5 niños ya me recuerdo jugando al baloncesto. Es cuestión de familia, casi todos jugaban. Veía siempre jugar a mis tíos. Me enamoré del juego desde que era niño. Mis hermanos también jugaban, era cosa de familia.

-Carolina del Norte está considerada una de las mecas del baloncesto. ¿En Carolina del Sur también existe ese seguimiento?

-Estamos cerca, el estado de al lado. Claro, crecimos oyendo y viendo las historias de Michael Jordan en la Universidad. Quizá en Carolina del Sur sea el fútbol americano el deporte más seguido, pero el baloncesto está ahí muy cerca. Yo lo seguí desde pequeño.

-Estudió allí en su estado. ¿Tuvo alguna opción real de jugar en la NBA?

-Jugué en ligas de verano con Houston Rockets y New Jersey Nets. También en la CBA [una de las ligas comerciales inferiores en Estados Unidos] durante dos años. Estuve cerca de obtener algún contrato temporal, pero no salió.

-¿Tiene esa espina clavada de no haber jugado en la NBA?

-No, estoy muy orgulloso de mi carrera en Europa. Cuando salí de la Universidad fue el lock out (cierre patronal). Jason Kidd, Gary Payton, Jalen Rose... había bases más altos, era la moda entonces, lo que los equipos pedían, bases de más de 1.90, de casi dos metros. Yo estaba en 1.80. No era mi momento. Pero mira, llevo 12 años jugando a buen nivel en Europa y doy gracias por ello.

-¿Qué le dicen allí en Hartsville, donde nació, cuando veranea?

-Es una ciudad pequeña o un pueblo grande. 50.000 habitantes. La verdad es que me conoce mucha gente. Ello me permite hacer trabajos para la comunidad, ayudar a los desfavorecidos. Es un placer. Está a 45 minutos del mar y cada verano me relajo. Me recuerda el clima a Málaga. Málaga me encanta. Cuando llegué esto parecía Seattle, llovía todo el día. Ahora, aquí con mi esposa, está todo correcto.

-¿Le gustaría estar otro año más aquí?

-Me encantaría, claro. ¿Tienes contacto con los directivos? [risas] En serio, me siento cómodo desde el día uno del equipo. Probablemente es el club más profesional en el que he jugado.

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