El Mirandés se autoflagela

  • El cuadro burgalés deja escapar ante el Espanyol un 0-2 en sólo cinco minutos

El Espanyol está acostumbrando a su afición a partidos cardiacos y anoche, en la ida cuartos de final de la Copa del Rey, dio la vuelta a un 0-2 ante el Mirandés con tres goles en los seis minutos finales.

Un disparo de Romaric desde 20 metros fue el primer aviso del Espanyol a los seis minutos de juego. Cualquier despiste defensivo del bloque burgalés suponía una ocasión para los locales. Del ataque visitante, de momento, no había noticias. Álvaro tuvo una ocasión clarísima en la siguiente jugada, pero, cerca del área pequeña, remató con el exterior un pase desde la izquierda de Thievy y el balón fue a las manos del portero. El acoso local era constante. La afición burgalesa cantaba "sí se puede", aunque su equipo no llegaba arriba con claridad. Pese a todo, la presencia del Mirandés en el campo del Espanyol era cada vez mayor. La zaga catalana solucionaba los avisos con solvencia, pero a Alain Arroyo le bastó un error de concentración para enfriar Cornellá. El delantero le ganó la espalda a la defensa y superó con un tiro cruzado el mano a mano con Casilla.

En el descanso, el discurso del técnico surtió efecto y tras la reanudación Romaric mandó un balón al palo. El Mirandés, por su parte, no especulaba con el resultado. La apuesta ofensiva era la misma que antes y su insistencia acabó con Pablo Infante en el suelo dentro del área, pero el colegiado no señaló penalti. El físico de los burgaleses empezó a pasar factura a partir del minuto 60. El Espanyol acorraló al bloque visitante en su área, pero le faltó definición. La defensa del Mirandés estaba demasiado bien planteada y su disciplina compensaba el desgaste. Pochettino quería romper esa muralla como fuera y sacó al luso Rui Fonte, el único revulsivo ofensivo que le quedaba en el banquillo y apostó por una defensa de tres futbolistas.

Pero como ocurrió en el primer gol, un error de la defensa espanyolista volvió a dar alas a los pupilos de Carlos Pouso. Esta vez fue Amat, en el 78, quien regaló el balón a Pablo Infante en la frontal del área y picó con elegancia y precisión la pelota por encima del meta. El 0-2: parecía la sentencia.

Aunque lo mejor del Espanyol vino al final. Weiss parecía maquillar el marcador con una jugada personal. El eslovaco, uno de los más activos durante todo el duelo, regateó hasta al meta. Justo después, Rui Fonte empataba tras un pase en el área pequeña de Romaric, y Verdú ponía el 3-2 con un tiro desde la frontal en el último minuto del partido.

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