Mou y los árbitros: una relación imposible

  • Obsesionado con los arbitrajes, Jose Mourinho parece haber tirado la toalla antes de jugar en el Camp Nou la vuelta de las semifinales de la Liga de Campeones.

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Acostumbrado a ganar y a acumular récords, José Mourinho encajó tan mal la derrota en el Santiago Bernabéu (0-2) que imitó a Bernd Schuster cuando el siete de diciembre de 2008, en vísperas del clásico, dijo que era imposible ganar en el Camp Nou.

"El partido contra el Barcelona me preocupa menos que cualquier otro partido. Allí no es posible ganar porque el Barcelona está arrasando y creo que este va a ser su año", declaró Schuster en aquella ocasión.

El impacto de tal declaración obligó al entonces capitán blanco Raúl a asegurar al día siguiente que el Madrid podía ganar "a cualquiera y al Barcelona". "No estamos muertos", sostuvo el delantero, cuyo equipo marchaba quinto en la clasificación, a nueve puntos del Barcelona.

Pero veinticuatro horas después, el Real Madrid despidió a Schuster y lo sustituyó por Juande Ramos, que debutó en el Camp Nou con una derrota (2-0).

La historia de la imposibilidad de ganar en el Camp Nou se repite ahora, aunque Schuster no atribuía las dificultades a los árbitros sino al buen momento del Barcelona y al malo del Madrid, que había perdido en casa con el Sevilla 3-4 la jornada anterior al clásico. Este miércoles, Mourinho proclamó que no hay "ninguna posibilidad" de remontar en el Camp Nou dado que si su equipo hace un gol y reabre el duelo les "matarán otra vez".

El discurso de Mou en la rueda de prensa posterior se basó en su reiterada denuncia de que los árbitros favorecen al Barcelona y en cuestionar, por tal motivo, la validez de la Liga de Campeones que Pep Guardiola conquistó en 2009.

Mourinho considera que el Barcelona eliminó al Chelsea en 2009 gracias a que el árbitro, el noruego Tom Henning Ovrebo, dejó sin pitar varios penaltis a favor del equipo inglés.

El Barcelona ganó luego la final de Roma al Manchester United. Mourinho opinó que a él le daría vergüenza ganar una Liga de Campeones como lo hizo Guardiola "con el escándalo de Stamford Bridge". "Y si la gana este año será con el escándalo del Bernabéu", insistió. Ante estas críticas, la junta directiva del Barcelona decidió estudiar si denuncia ante la UEFA las declaraciones de Mourinho.

El enfado del técnico luso con el árbitro alemán Wolfang Stark se debió a la expulsión de Pepe con roja directa en el minuto 60. Su protesta aplaudiendo al colegiado le costó también la expulsión. El marcador no se había movido hasta entonces.

Mourinho, campeón de Europa con el Oporto y el Inter, nunca ha tenido buenas relaciones con los colegiados. Sus críticas a la labor arbitral o sus protestas le han llevado más de una vez a los vestuarios anticipadamente. Curiosamente, una de sus peores experiencias europeas tuvo como protagonista también al Barcelona.

Ocurrió en la ida de los octavos de final de la Liga de Campeones cuando su equipo de entonces, el Chelsea, se midió el 23 de febrero de 2005 a los azulgranas en el Camp Nou. El Barcelona de Ronaldinho ganó por 2-1 y Mourinho desató la tormenta al negarse a acudir a la rueda de prensa posterior tras quejarse de que el técnico barcelonista, el holandés Frank Rijkaard, había hablado en el descanso con el árbitro sueco Anders Frisk.

Los ingleses insinuaron que aquella supuesta conversación tuvo una incidencia directa en decisiones posteriores de Frisk, como la expulsión de Didier Drogba.

Mou tampoco se mordió la lengua en el tema arbitral en la semana anterior al partido de vuelta del 8 de marzo y declaró a un diario portugués que algo le decía que el árbitro en Londres iba a ser el italiano Pierluigi Collina, como así fue.

En la víspera del encuentro, el director de comunicación de la UEFA, William Gaillard, dijo que los comentarios de Mourinho eran un intento de presionarles. "No nos gusta que entrenadores ni nadie de los equipos nos digan qué árbitros deberíamos elegir", dijo.

El Chelsea ganó por 4-2, el cuarto gol anotado por el central John Terry. Los azulgranas reclamaron que en esta decisiva jugada el árbitro asistente no quiso señalar un agarrón de Ricardo Carvalho a Víctor Valdés. Tras el partido, Mourinho definió a Collina, muy criticado por los jugadores azulgranas, como "el mejor del mundo" y que "como cualquier persona se puede equivocar", al aludir a las jugadas polémicas del encuentro.

Tres semanas después, Mourinho fue sancionado con dos partidos y una multa de 13.000 euros (19.200 dólares) por las declaraciones hechas tras el partido de Barcelona, que la UEFA calificó de "falsas". Más adelante, el Chelsea cayó en semifinales ante el Liverpool y Mou volvió al ataque al señalar que el tanto decisivo, firmado en la vuelta por el español Luis García, lo había marcado  "el juez de línea" ya que en su opinión el balón no había traspasado por completo la línea de gol.

El vicepresidente del comité de árbitros de la UEFA, Lars-Ake Bjorck, le acusó de "no tener el cerebro suficiente" y de no haber aprendido "de su último error" por volver a criticar a los colegiados.

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