Neta superioridad

  • Correcto El Unicaja derrota a un pobre Estudiantes (87-71) apoyado en el trío Kus-Haislip-Santiago Diferencia Los malagueños rompieron el marcador en los cuartos impares (56-33 de parcial ahí)

Después de dos duelos de máxima exigencia, ambos a domicilio y con derrotas competidas, apetecía una plácida matinal en el Carpena. No se opuso al deseo un Estudiantes escaso de recursos, que ve ya el descenso a la LEB como una posibilidad real. Y lo peor es que casi se asume con resignación. Por nombres no parece mal equipo, pero la cancha no engaña y las vergüenzas madrileñas se exponen sin tapujos. Ganó el Unicaja (87-71) con suficiencia, triunfo edificado en el trío Kus-Haislip-Santiago (66 de los 87 puntos fueron obra de ellos). Sólo la recaída de Berni Rodríguez de su lesión en el tobillo izquierdo, de la que hoy se conocerá el alcance, empañó una mañana plomiza en la que el público sí disfrutó dentro de la pista.

Las buenas noticias comenzaron con la recuperación de Daniel Santiago. Atraviesa una situación complicada el puertorriqueño, al que se le ha buscado repuesto porque la confianza en él había quedado en el mínimo. Se barajó seriamente la posibilidad de que, incluso, cediera su plaza al brasileño del Clínicas Rincón Paulao Prestes, que viajó a Barcelona y se ejercitó toda la semana con el primer equipo. "Espero que no olviden lo que hice los dos años anteriores", fue la respuesta del boricua cuando se le cuestionó por el asunto. Habló en la pista. El Unicaja necesita a Daniel Santiago, pero al de ayer, no al de los últimos meses. Y en partidos de verdad, no en uno cuesta abajo en el que, cierto es, él contribuyó decisivamente a desequilibrar con una actuación completa.

Siguieron los buenos indicios con Bojan Popovic, que se reivindicó con sus armas, léase una intensidad defensiva a toda pista (tres recuperaciones y alguna más forzada) y una voluntad que comienza a cautivar al Carpena, justamente cuando está por aquí ya Terrel Castle, su teórico relevo en el día, parece imposible que la plantilla esté al completo, sin lesiones. Remató Davor Kus, que compartió con sumo acierto en el tiro (5/5 en triples) la cabina de dirección con el serbio. Su impacto en la cancha fue enorme. Salió a falta de dos minutos para el final del primer cuarto, con 16-14 en el marcador y en el receso, previos nueve puntos del croata (dos triples y tres tiros libres), la diferencia era de 12 puntos (28-16). La primera piedra del triunfo estaba colocada.

Del MMT Estudiantes, lo más rescatable fue Florent Pietrus, que sumó 16 puntos y 26 de valoración, registros que en tres temporadas en Málaga no alcanzó. Significativo, quizá, del deterioro del club de Magariños, que se encamina casi sin frenos al precipicio de la LEB. Le secundaron Sergio Sánchez y Hernán Jasen, hasta dar el arreón que inquietó al Unicaja al comienzo del tercer cuarto (48-42) tras varios puntos del ala-pívot francés. Ahí se acabó el MMT, ante el impulso definitivo del trío decisivo ayer. Un triple de Kus (71-49) sentenciaba al final del tercer cuarto. De ahí al final, buenos propósitos y un regalo de Haislip en forma de mate estratosférico ya en el último acto. Quizá inspirado por el concurso de la madrugada anterior en Nueva Orleans, el mejor de los últimos años a decir de los especialistas, el búfalo de Lewisburg hundió salvajemente un rechace tras un triple errado por Carlos Jiménez. El salto fue portentoso y a una distancia considerable del aro. El público se levantó en armas y le hizo reverencias, pero él volvió a defender con la cabeza agachada, casi como pidiendo perdón por la brutalidad que acababa de perpetrar. Cuestión de personalidad. La regularidad, no obstante, va apareciendo en las cifras y el rendimiento de Haislip. Si es con un Santiago tan poderoso como el de ayer, ambos saldrán ganando: tendrán más espacios. Pero hace falta refrendarlo en canchas ajenas, en duelos de máxima trascendencia y con rivales de nivel estelar. Por ejemplo, en Roma.

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