Obinna impide la caída libre al pozo

  • Aciagos Los asistentes de Álvarez Izquierdo no vieron las manos de Armenteros para hacer el 1-0 y estimaron voluntaria la de Edinho antes del empate del nigeriano Desperdicio Al Málaga le faltó puntería ante un Xerez muy timorato e inofensivo

El Málaga movió ayer a sus seguidores por una horquilla de sensaciones tan amplia que el resultado final aloja una lectura difícil de concretar. El equipo llegó a rozar el desastre tras ir casi toda la segunda parte en desventaja y compartir las cloacas de la clasificación con el Villarreal. Fue capaz también de dominar por la inercia que le dio la indolencia del Xerez hasta el intermedio, a pesar de que la intensidad propia no era la máxima. Y se vio tan perdido que un arrebato de furia le llevó a ir a por el partido con ahínco y sin puntería. El empate final deja el buen sabor de boca que tiene siempre una igualada postrera. Pero no le faltará razón a quien quiera recurrir a la labor de los asistentes como factor diferencial del choque o a la gran ocasión desperdiciada para repuntar ante un rival muy timorato.

Tras ver las repeticiones del tanto de Armenteros y el anulado a Edinho, se puede concluir que las decisiones hicieron un flaco favor a los de Muñiz. El argentino se valió de sus brazos para acolchar el balón con el que luego desvirgó al Xerez en Primera; el malaguista batió a Renan con un remate con el lomo del cuerpo que, sin intención, también tocó en la parte posterior de su brazo derecho antes de traspasar la línea de gol. Los asistentes de Álvarez Izquierdo no vieron voluntariedad en la primera y sí en la segunda, precisamente en dos jugadas con las áreas pobladas de gente y de difícil visibilidad.

Más allá del lógico lamento con dichas determinaciones, queda el poso de que el Málaga se trajo poco botín de Chapín. Los de Ziganda encontraron petróleo en un saque de esquina, el único método que hallaron para causar peligro real, y dejaron claro que, o mucho mejoran, o más que luchar por no descender, lo harán por no hacerlo con muchas jornadas de antelación. Demostraron estar faltos de una referencia arriba y sufrir muchos problemas para crear más allá de los minutos residuales que se le dan al fondón pero resolutivo Viqueira. Ni siquiera al abrigo de su afición y con el manto intenso que siempre da un duelo regional, fueron agresivos ni se aprovecharon del factor campo.

Ese fue el adversario que el Málaga se vio incapaz de derrotar. No fue por falta de ocasiones. Edinho al fin pareció salir del cascarón y apuntó a ser ese ariete que no termina de aparecer. Muñiz le dio 38 minutos y en ese tiempo fue un tormento para el Xerez. Ganó todos los balones aéreos que le buscaron y perdió la paciencia en dos minutos. En el 81 Renan abortó el empate con una mano tan imposible como la punta que metió el luso para rematar; luego tuvo que frotarse los ojos ante la anulación de su tanto tras saque de esquina de Duda. Antes de eso, a escasos segundos del descanso, Obinna había mandado alto un balón que era más fácil marcar tras último pase de Benachour. Con Chapín rumiando la primera victoria en la élite de la historia y los malaguistas aún escupiendo demonios por el gol privado a Edinho, Obinna canalizó toda la rabia en un zurdazo de 25 metros que sorprendió a todos. En ese momento los blanquiazules compartían pozo con el Villarreal. Su magnífico tanto impidió una hemorragia preocupante, la quinta derrota consecutiva. De paso, supuso una inyección de moral para el nigeriano, que ya puede acreditar que lleva gol en sus venas.

Fue un alivio sin duda, pues en ese momento se extendía la sensación de que ayer por la tarde la inspiración le daba la espalda al Málaga.

Así que el mal es menor, importante teniendo en cuenta que el parón ofrece dos semanas de reflexión sin ser colistas (aunque sí antepenúltimos), aunque parece que los de Muñiz no tendrán esta temporada partidos tan plácidos a domicilio como el de ayer. Salvo que lo remedie con una súbita metamorfosis, el Xerez apunta al peor de la categoría de calle.

Pocos partidos dejarán de ganarse si el Málaga sigue como ayer, es decir, de forma muy directa pero con presencia en el área rival. Eso sí, bien haría el equipo en no apelar a los errores arbitrales como explicación para lo sucedido ayer.

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