La 'Penya' recupera su lugar con la 'doble R' al mando

  • Dos títulos en los últimos tres meses reivindican al equipo con el baloncesto más espectacular del continente

La travesía del desierto quedó atrás para la venerable Penya. Son días de vino y rosas en el "bressol del basquetbol", la cuna del baloncesto en catalán, que disfruta de un momento excelso en el que se combina efectismo y efectividad. Dos títulos (Copa y ULEB Cup, ambos en formato de final a ocho) en los últimos tres meses, periodo en el que sólo se ha perdido un partido. Y un baloncesto espectacular, probablemente el más vistoso que se practica en Europa, que quizá alcanzó su culmen hace 10 días, con una espectacular victoria en el Palacio Vistalegre de Madrid. Abrió la pelea por el primer puesto a pesar de la ventaja blanca y le dio el último baño de autoestima que faltaba a un bloque difícilmente accesible que en los dos últimos años se le ha atragantado bastante al Unicaja. Ya fue el equipo que más cerca estuvo de cercenar el sueño de la ACB en el play off de 2006.

Tres nombres propios relucen en este DKV, patrocinador de larga duración que contrasta con el habitual trajín de cambios de nombres en otras épocas. A los mandos, Aíto García Reneses, que ha encontrado en Badalona el reconocimiento que no tuvo siquiera cuando su Barcelona casi tiranizó la competición nacional desde finales de los 80 hasta entrado el nuevo siglo. Siempre tuvo el asterisco de no ganar la Copa de Europa. La frescura del juego pese a su veteranía y la apuesta casi demente por la gente joven le ha dado toneladas de prestigio que tantos títulos no labraron.

Los dos máximos exponentes de este baloncesto forman la doble R: Rudy Fernández y Ricky Rubio. Dos jugadores de los que salen uno cada 20 años han confluido en el tiempo, gracias en parte a la extrema precocidad de Rubio, debutante a los 14 años en la ACB. Son el alma de este equipo. Rudy, en su espléndida madurez que no tiene otro camino que la NBA, domina como contadísimos jugadores exteriores lo han hecho en la historia reciente de la Liga. Virtualmente imparable por su exuberante capacidad atlética y su cada vez más refinado lanzamiento exterior. Rubio es el talento puramente salvaje y una mente privilegiada. A sus 17 años, no sería raro que estuviera en los Juegos de Pekín.

Obviamente, no todo es maravilloso en este equipo que tiene menos de la mitad, casi un tercio, del presupuesto del Unicaja. Hay lagunas, algunas de las cuales se intentan paliar con el reciente fichaje del alero David Noel. Pero ahora mismo parece una sinfonía sin fisuras. Mallet, inspiradísimo ante el aro, ofrece el contrapunto a Ricky en la dirección, Laviña y Pau Ribas complementan a Rudy. Barton, sin llegar al nivel estratosférico de hace dos temporadas, da solidez en el alero. Se la ha buscado el apoyo de Noel para que también juegue sus tácticos minutos como cuatro. Por dentro, Moiso ha recuperado la ilusión por el baloncesto y mostrar su espectacular poderío físico, Jagla se postula para Nowitzki de bolsillo, Aíto ha recuperado para la causa a Hernández-Sonseca (lanzado en su día por Sergio Scariolo) y Popovic da la versión guerrera. Ya lo advirtió Villacampa tras ganar la ULEB: "Y ahora, a por la Liga".

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