Pitada a Lafita en medio del sopor

El Deportivo y el Zaragoza no supieron aprovechar las pocas ocasiones que fueron capaces de crear en un partido tedioso durante muchas fases, demasiado táctico, y en el que el reparto de puntos fue el resultado más justo.

El conjunto coruñés se reencontró con los males que lo persiguieron en la pretemporada y exhibió una vez más su falta de gol y su escasa profundidad, ante un rival que ajustó las líneas, presionó en el centro del campo y pudo llevarse los puntos al contragolpe.

Como pretendía Lotina, el Deportivo propuso el fútbol desde el primer momento, pero sólo el uruguayo Urreta, una de las novedades en el once, y el asturiano Adrián aportaron, en el primer tiempo, algo de profundidad al juego de los coruñeses.

Más cómodo se sintió el Zaragoza, que no tuvo la necesidad de dominar el juego para dar sensación de peligro en ataque, donde se benefició de la velocidad del argentino Bertolo en la banda derecha y del colombiano Marco Pérez en la punta.

El Zaragoza asfixió la salida del balón del Deportivo en la parcela ancha y sus únicos argumentos fueron la insistencia de Urreta, el trabajo de Míchel y las internadas del mexicano Guardado.

El Zaragoza, más fresco que el Dépor, buscó el triunfo en la recta final, pero los dos equipos se repartieran los puntos y Lafita, en su regreso a Riazor, se llevó todos los silbidos, ya que en su día dejó el equipo herculino de forma polémica para volver a Zaragoza.

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