Pitos por ovación

  • La afición reconoció el esfuerzo de Jiri Welsch con intensos aplausos durante el partido ante el Real Madrid

Parecía un jugador maldito en Málaga. El público le había bajado el pulgar en el segundo partido del último play off de ACB ante el Tau, después de que fallara un tiro libre sin tocar ni el aro, devorado por los murmullos y los pitos que devinieron en una bronca difícil de ver en cancha propia. Scariolo le sentó aquel día en el primer cuarto y ya no volvió a jugar para no extender el calvario. Jiri Welsch había defraudado.

Quizá recoge ahora frutos el italiano de esa protección sobre Welsch y su inversión en él en minutos, a veces no comprendida, durante la temporada pasada. El sábado recibió de la hinchada la mayor ovación desde que aterrizó en Málaga. Ayudó el viento a favor de un partido cuesta abajo y el ambiente festivo, pero era cierto. La última vez que fue relevado recibió una importante salva de aplausos, correspondida por un gesto de agradecimiento del jugador. "Ha sido algo grande para mí que el público me aplaudiera así", decía, un poco ruborizado, el alero checo tras el partido.

"He limpiado mi mente durante este verano", aseguraba Welsch en este periódico tras jugar el Europeo con su selección. Se marchó entendiendo el castellano, pero sin soltarse a la hora de hablarlo. Regresó desenvolviéndose con mucha fluidez en nuestro idioma. Confiesa que practicó mucho con Lubos Barton, el alero del DKV y compañero en su selección, y durante las semanas que pasó en España antes y durante el Europeo. Ahora se le ve mucho más integrado en la dinámica del grupo. Y con más seguridad sobre la pista. No parece que vaya a alcanzar el nivel de estrella con el que se le contrató, pero evidencia una base en su rendimiento más alta que el año pasado.

Chus Mateo, uno de los ayudantes de Sergio Scariolo y encargado del trabajo específico con los exteriores, habla del jugador checo. "El público le agradeció que no escatime ningún esfuerzo, que lo dé todo en los dos lados de la pista. Se da cuenta de ello más allá del acierto, en el que no es todo lo regular que todos, él el primero, deseáramos. Es una gozada trabajar con él, es un profesional extraordinario, muy currante, siempre dispuesto a hacer cualquier cosa para crecer", sostiene Mateo, que observa aún un estimable margen de mejora en el jugador checo: "Técnicamente tiene una calidad superior, pero le falta mejorar en la toma de decisiones en el juego: saber cuándo botar y cuándo pasar, cuándo pararse y tirar o penetrar... Es ahí donde puede y debe crecer para dar un paso decisivo como jugador. Defensivamente su nivel es ya muy alto".

El año de adaptación, entiende Mateo, también se nota sobre la pista: "Tiene una relación excelente con todos sus compañeros, es un jugador apreciado en el vestuario. Yo no estuve en el primer año suyo aquí, pero es normal que esté más asentado y tranquilo y ello se note sobre la pista. Tiene más confianza, aunque aún pueda aumentarla, y más experiencia tras cuatro años en la NBA y uno de readaptación a Europa. Es un proceso lógico".

Sigue pareciendo que Welsch pierde excesivos balones. Pero, por ejemplo, Berni, Cabezas, Popovic, Santiago y Haislip extravían más bolas que el checo. Sus números tampoco han experimentado una explosión considerable. Juega y anota casi lo mismo (22 minutos el año pasado, 23 en éste; 8,2 puntos antes y 9,2 ahora), aunque valora significativamente mejor (7,2 la pasada campaña y 10,2 ahora). El Carpena murmullaba y le pitaba; ahora le aplaude, incluso le ovaciona puntualmente. No es sencillo cambiar la opinión del respetable.

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