Preparar un sprint es un arte

  • Las estrategia del equipo, también llamada 'treno', resulta vital para que el hombre más rápido del grupo pueda alzar los brazos en la línea de meta

Llega la primera ocasión para los velocistas en la segunda etapa del Tour con llegada en Zelande. Los trenos, o estrategia de los equipos para llevar al triunfo a su hombre bala ya están engrasados. Un trabajo que precisa organización, confianza, potencia y toneladas de valentía.

El treno se compone de lanzadores cuyas funciones son vitales para el éxito de su líder. Cuando Kristoff, Cavendish o Degenkolb levantan los brazos, antes se ha llevado a cabo un plan entrenados durante cierto tiempo.

Colocar al candidato en el lugar adecuado en el momento preciso para dejarlo a la máxima velocidad posible en disposición de rematar la faena es la misión de los lanzadores, que también son velocistas, aunque sin nivel suficiente para disputar la victoria entre los grandes. Pero sabe moverse en las rectas de llegada, buscar la rueda buena y dejar a su jefe de filas en disposición de remate.

La preparación de un sprint no sólo depende de una persona, sino de varias. A veces el trabajo se reparte entre ocho corredores o algunos menos. Por ejemplo, dos abren camino en el pelotón a pocos kilómetros de meta y si hay escapada se encargan de alcanzar a los aventureros. Luego otro acelera para poner al equipo en cabeza. El último relevo es para el definidor, quien primero conduce al líder hasta 400 metros de meta sin que nadie lo moleste. Después da el impulso hasta los 200 metros de la llegada. Y es entonces cuando el hombre más rápido trata de conseguir la victoria.

Tal vez Mark Cavendish no hubiera conseguido aquellas 23 victorias en 2009 sin el treno del HTC de 2009, o Mario Cipollini no hubiera sido el dominador de su época sin el del Saeco.

Actualmente se habla del Giant Alpecin como el equipo mas poderoso a la hora de preparar una llegada masiva. John Degenkolb y Marcel Kittel triunfan con el apoyo de grandes compañeros.

La agilidad mental también es determinante. Se trata de buscar en milésimas la rueda buena y para ello se precisa visión de carrera y sangre fría. Para ejercitar esta cualidad Petacchi hace cubos de Rubik y Cavendish sudokus.

En definitiva, un treno precisa organización para preparar el sprint con el director; improvisación para leer la carrera cuando sea necesario; valentía para jugarse el tipo a 80 por hora; y pericia para lograr el triunfo.

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