Recuerdos de una plata amarga

  • Carlos Jiménez, Berni Rodríguez y, con menor probabilidad, Carlos Cabezas regresan mañana a la pista en la que perdieron ante Rusia la final del Eurobasket de 2007

Todo estaba preparado para que el Palacio de los Deportes de la Comunidad de Madrid se convirtiese en una fiesta. Era el 16 de septiembre de 2007. La selección española, que un año antes se había proclamado campeona del mundo, se medía a Rusia en la final del Europeo. La selección de Pepu Hernández era la favorita. Los rusos de David Blatt habían sorprendido con plantarse en la final pero no contaban. Ese era el contexto antes de que los colegiados Zavlanos, Belosevic y Sutulovic echaran el balón al aire. Lo que pasó después no siguió el guión esperado. España completó su peor partido del torneo y, pese a todo, llegó al último minuto y medio del mismo con media medalla de oro colgada al cuello (59-54). El Palacio comenzó a celebrar el título pero no contaba con Holden. El americano de Moscú rubricó la reacción rusa y sembró el pánico dándole la vuelta al choque con una canasta en los últimos segundos (59-60). Después, el tiro de Pau Gasol se salió tras jugar con el aro y el tablero y la decepción se apoderó de Madrid. Ganó Rusia. Perdió España.

Si la medalla de plata conquistada el pasado verano en los Juegos Olímpicos de Pekín mereció el calificativo de dorada, la de hace dos años en Madrid fue una plata amarga. Los cajistas Carlos Jiménez, Berni Rodríguez y Carlos Cabezas vivieron la experiencia en primera persona. Y ahora regresan al escenario de aquella final. Eso sí, con la camiseta del Unicaja y para disputar una Copa del Rey. El recuerdo, no obstante, permanece muy vigente y ninguno de los tres puede evitar cierta mueca de decepción cuando rememoran aquel 16 de septiembre de 2007. Habla Carlos Jiménez (5 puntos y 5 rebotes aquella noche): "El recuerdo no es tan bueno como a mí me gustaría pero sí es un buen recuerdo. Creo que tuvimos un mal día en el momento más importante. Es un claro ejemplo de lo que te puede provocar el vivir un ambiente de euforia, de ganar un torneo antes de haberlo competido, que es un poco lo que pasó en aquel campeonato. Jugábamos en España, veníamos de haber sido campeones del mundo y teníamos un gran equipo. Parecía que no teníamos que jugar para colgarnos la medalla de oro. Nos sirvió a todos para aprender que las cosas no se pueden valorar hasta que terminan. Pero, independientemente de eso, fue una experiencia muy bonita porque se vivió un ambiente extraordinario. No había vuelto a jugar en el Palacio de los Deportes desde que se quemó el antiguo y la experiencia fue muy buena en lo personal. Y en lo deportivo nos quedamos a las puertas de lo máximo". Jiménez tendrá además la oportunidad de disputar por primera vez una Copa en su ciudad, ya que se perdió la celebrada en 2006. Su ilusión es elevada, pero el ex capitán de la selección avisa. "Parece que ya estamos en la final de la Copa antes de jugar los otros dos partidos. Quizá la derrota del otro día nos permita poner los pies en el suelo y nos haga ser conscientes de que todavía nos quedan muchos detalles por asimilar y que debemos seguir trabajando y esforzándonos cada día, que es la forma de conseguir las cosas. Vamos con mucha ilusión. Y hemos tenido una semana para preparar un partido, que es algo que no solemos tener", explica el alero.

Berni Rodríguez, que sólo jugó un minuto en aquella fatídica final, también prefiere quedarse con el lado positivo de aquella experiencia: "Guardo muy buenos recuerdos y alguno malo. Creo que hicimos un muy buen campeonato. La final fue una pena pero con el tiempo la medalla de plata sabe muy bien y debemos mantenerla en el recuerdo como un éxito tremendo. Si jugamos 20 partidos contra Rusia hubiésemos perdido sólo uno y fue ese. Creo que hubiésemos ganado los otros 19. Nos salió un día malo. Hubo jugadores muy importante para nosotros que no estuvieron bien, sobre todo a nivel de anotación. Se juntaron muchas coas que se suelen dar en un campeonato. A veces pasa en un partido de grupo y a veces en una final. De todas formas no podemos quejarnos en absoluto de los últimos años, en los que siempre hemos respondido en los partidos importantes".

Y por último, Carlos Cabezas (2 puntos y una asistencia en 10 minutos en la final). "Ahora mismo lo que me viene a la cabeza es la canasta que nos metió Holden. Es una pista en la que ya hemos jugado una Copa y ese Eurobasket, una cancha muy bonita y con un gran ambiente. Tengo sensaciones algo amargas por aquella derrota pero a la vez también dulce porque una plata es una plata". El malagueño, que apura los plazos de su recuperación para poder estar a disposición de Aíto García Reneses, ve la Copa como una ocasión propicia para reaccionar tras la derrota ante el Murcia y el varapalo de Aíto: "Creo que es un buen momento para salir reforzados. En una Copa hace falta poca motivación, pero menos aún con estas declaraciones y en el momento en el que está el equipo".

Mañana, los tres volverán a saltar al parqué sobre el que perdieron el oro europeo. Dicen que no son supersticiosos y que ese recuerdo no les afectará. Lo que es seguro es que Holden no jugará con el Gran Canaria.

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