Regreso de medianoche y dos días de descanso

  • El equipo tomó un chárter para llegar a Málaga y verá por televisión el desenlace copero

El chárter de la tristeza, 33 plazas, despegó del aeropuerto de El Prat en la hora bruja. Caras bajas, decepción. Unicaja había preparado con mimo el avión para regresar en campeón, o al menos satisfecho. Se fue de noche de la Copa y por la puerta de atrás. Un duro palo que tendrá dos días para madurar.

El equipo no se entrenará hasta el lunes. Verá los últimos tres partidos de la Copa por televisión y repetirá escenas pasadas. Durante dos años, Unicaja se entrenaba o estaba concentrado mientras se jugaba la Copa. Aprendió de eso y después de la travesía del desierto regresó. Pero no ha sido suficiente. Deberá mejorar y reiniciarse. La Copa tendrá pocas cosas para recordar. Tal vez, el debut de Abrines, el jugador del Unicaja más joven en jugar una Copa del Rey con 18 años y medio. Apenas estuvo dos minutos sobre la pista del Sant Jordi pero lo recordará siempre. Eso sí, sin demasiadas emociones: "Estamos decepcionados, ahora habrá que centrarse en la liga regular y llegar bien a los play offs".

El Unicaja, que volverá a trabajar el lunes por la mañana, reduce sus objetivos a la Liga. Chus Mateo, como su equipo técnico, tiene claro que pasar al play off de cuartos es una quimera. Unicaja, que empezó bien la temporada, debe reiniciarse y recuperar las sensaciones que ha perdido. Hace unos meses los roles estaban perfectamente definidos. Cada jugador sabía exactamente qué tenía que hacer. Ha perdido la química. Seguramente ayer, en ese avión de la tristeza, todos hicieron examen de conciencia. El crédito, como en la vida, tendrá que recuperarlo Unicaja sobre una cancha de baloncesto.

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