Reseteo tras el golpe

  • El Málaga recibe a un lanzado Valencia con el objetivo de empezar a levantar cabeza tras la eliminación copera Aunque Gracia pierde a Antunes, traspasado, el calendario da tregua

A la competición le quedan cuatro meses para echar el candado pero al Málaga se le espacia el calendario. Dicho adiós a la Copa del Rey, la Liga BBVA centra toda la atención y se descomprimen las citas. Se acabó un enero vertiginoso para saludar un febrero que debe traer tranquilidad y puntos a Martiricos. Para ello, como se hace con las consolas, los móviles y los ordenadores, el Málaga se ve obligado a resetear. Asumir el fuerte golpe que ha supuesto caer eliminado de una Copa ilusionante y, por primera vez en mucho tiempo, no utópica. No queda más remedio que respirar como cuando se tropieza ya habiendo divisado la meta, apretar puños, crujir dientes, resoplar y seguir adelante. No vale menos lo que ahora viene. Para empezar, llega un Valencia al que por estos lares siempre ha gustado vencer.

De alguna manera, comienza una nueva campaña para el conjunto de Javi Gracia. Recuperadas muchas de sus piezas importantes debido a lesiones de diversa índole, y con sólo un torneo en liza, el técnico puede pensar en variantes y onces sin mirar constantemente que el tanque entra en reserva. También es verdad que ahora se le ha ido un jugador titular, lo que, observando el semblante del preparador navarro en la rueda de prensa previa celebrada ayer, no le ha sentado del todo bien. La marcha de Antunes, unida a la de Casado, éste con apenas opciones para reivindicarse, deja a Boka como único integrante del carril zurdo de la defensa. Tiene a Miguel Torres con el traje de bombero preparado. Al menos puede decir que Weligton va recobrando agilidad y nivel físico (la jerarquía le viene de serie) y que Sergio Sánchez, hasta su martirio con los isquiotibiales el mejor central del equipo, ya está preparado para competir. Camacho, por su puesto, ya manda y ejerce de líder y brújula en el centro del campo. Unos se van, otros han vuelto.

Gracia viene repitiendo que las buenas rachas se producen de la misma forma que las malas son inevitables. No ha sido un buen mes de enero para los intereses blanquiazules pero el conjunto que dirige se ha ganado el derecho a fallar por lo bueno mostrado hasta el periodo navideño. Claro que el crédito, como todo lo de valor, se agota. El Málaga aún tiene balas que gastar, no obstante, y perder ante un Valencia que viene lanzado y con un plantel diseñado con el único objetivo de la Champions League tampoco supone drama alguno, aunque la parroquia, la del césped y la de la grada, viene necesitando alegrías.

A Gracia le surge el reto de mantener anímica y futbolísticamente a su Málaga. Públicamente se mostró convencido de que sus jugadores pueden volver a ser los que en octubre y noviembre deslumbraban y sorprendían a propios y extraños. El reto europeo sigue a tiro igualmente, con la séptima plaza como más que probable aliada. Ha cundido cierta sensación de abandono y desazón por la venta de jugadores importantes como Roque y Antunes. En el césped, hasta el momento, se ha mostrado otra cosa; el Málaga siempre compitió, aun sin ser brillante nunca fue vapuleado por ningún rival en Copa ni tampoco en Liga.

Respecto a la alineación, Boka será lateral izquierdo obligatoriamente. Está por vez si Sergio Sánchez entra por un Angeleri que ha cumplido a buen nivel las últimas semanas. No se esperan demasiados cambios. Ahora Gracia tendrá que resolver cómo reparte minutos entre unos menos habituales que tenían la Copa como desahogo. El Valencia debe servir asimismo como estimulante para Amrabat. Aún no ha sido el ciclón que fue antes de su lesión.

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