Sentimientos opuestos

AUNQUE seguramente podría extenderme más, esta semana me voy a guiar por la emoción para analizar las historias de los enfrentamientos entre el Málaga y el Hércules en La Rosaleda. Esto se reduce a dos partidos en concreto: el de la temporada 47/48, que les ganamos 9-2 con una actuación mayestática de Pedro Bazán, y el del último enfrentamiento, en el que nos vencieron 4-6 cuando la tensión por el ascenso apretaba con fuerza. He de reconocer que estos dos partidos, que como se imaginarán he vivido en directo, me provocan recuerdos totalmente opuestos.

En España no se ha dado nada más que un caso de que un solo jugador haya marcado nueve goles en un encuentro oficial. Ese día, Pedro Bazán Romero los metió, además de lanzar uno más al poste. El portero del Hércules se llamaba Cosme, que fichó al año siguiente por el Real Madrid. Un hecho que magnifica aún más si cabe tal gesta.

Recuerdo que ese día estaba la gente loca de alegría en las gradas. Cada vez que Bazán avanzaba, pegaba un chutazo y metía un gol. Aunque llevaba poco por aquí (debutó en la 46/47), este jugador ya se había ganado a toda la hinchada desde que el primer día en que se puso la elástica malaguista.

Por contra, en el fatídico 4-6 de hace dos temporadas, me puse malo. El primer tiempo había acabado con 3-1 a favor del Málaga. Quién iba a pensar que el partido acabaría así, con cinco goles de los alicantinos en el segundo tiempo. Es de los peores recuerdos que he tenido en La Rosaleda. Fue un día catastrófico.

No quiero acabar estas líneas de emociones sin recordar a los cuatro jugadores que están en el Hércules y que tienen pasado malaguista. Considero que Calatayud es un portero con unas condiciones bastantes buenas para llegar arriba que se nos escapó. Salvando las distancias, un caso similar ocurrió con Rufete. Del alicantino guardamos buenos recuerdos. Aquí ha dado muy buenos partidos por la banda derecha. Lo que pasa es que, como el Málaga traspasaba siempre por esa época, llegó el Valencia y se lo llevó. Tote estuvo aquí una temporada. Es un jugador con clase, que se sacaba un pase o un regate cuando nadie lo esperaba. Pero muy a cuenta gotas. Por último está Thiago Gomes, al que con el follón que se montó no tuvimos la suerte ni de llegar a ver. Una pena.

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