Sólo quedan Zaragoza y la séptima plaza

  • A pesar de las bajas, el Antequera siempre tuvo opciones ante el Arrate, pero otro mal inicio volvió a lastrar a los de Ortega

El Balonmano Antequera cayó en la pista del Arrate y deberá centrar todos sus esfuerzos en blindar la octava plaza de la clasificación toda vez que el séptimo puesto se aleja de manera definitiva.

A pesar de las bajas, los antequeranos jamás entregaron el partido y hasta los últimos minutos tuvieron opciones de al menos arrancar un empate. Merecieron más. De todas maneras, el encuentro no comenzó nada bien. Los de Antonio Carlos Ortega fueron muy generosos de inicio. El Arrate no perdonó en las primeras acciones y tomó una ligera ventaja (3-0). Hasta mediada la primera mitad los antequeranos no lograron empatar el encuentro, a seis en el minuto 12 y a siete en el 16. No hubo más. Desde ese momento, el cuadro vasco siempre fue por delante a pesar de los esfuerzos del conjunto andaluz, que encontró en el meta Malumbres un muro prácticamente infranqueable (41 por ciento de efectividad).

Los de El Torcal lograron resurgir antes del descanso gracias al acierto de Bustos y Obradovic principalmente, y tomar oxígeno para una segunda parte en la que faltó acierto en los momentos de la verdad. Alexis y Obradovic, el segundo de manera algo más intermitente, lograron poner de nuevo a los antequeranos a un solo tanto (17-16). Xavi Pérez también contribuyó con sus paradas para que los suyos siguieran creyendo en la victoria.

Un nuevo bache en el juego precipitó el marcador nuevamente a un desmoralizador 21-17, pero dos hombres con experiencia, Kogovsek y García Vega, devolvieron la ilusión a los suyos. La renta se estrechó aún más con el gol de Alexis (22-21), pero los pasos del leonés cuando podían empatar el encuentro cayeron como un jarro de agua fría. Arrieta, con un jugador menos, ponía el 23-21. Los colegiados tampoco acertaban en sus decisiones, faltaba acuerdo entre ellos y el técnico local fue amonestado. Ni con esas el Balonmano Antequera logró meter presión a su rival. Con lo poco que le quedaba Ortega intentó un imposible tras tiempo muerto. El partido moría lentamente y el intercambio de goles sirvió poco más que para que la diferencia no se ampliase. La Copa de Rey espera en Zaragoza.

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