Subido en la inercia positiva

  • A pesar de que no hizo más méritos y de que Munúa cortó su imbatibilidad en 367 minutos, el Málaga logra vencer al Espanyol (2-1), suma 10 puntos de los últimos 12 en juego y se coloca a siete de la zona de descenso

El encuentro visto ayer en Martiricos contuvo varios pasajes que recordaron otras citas anteriores de la temporada. Ante Deportivo, Racing, Xerez, Valencia u Osasuna. Ante Tenerife, Valladolid u Sporting. Adversarios que en su día no merecieron más que el Málaga, pero que impidieron una alegría plena en el equipo que dirige Juan Ramón Muñiz. Esta vez la historia tuvo un guión contrario. Los albicelestes se vistieron con alguno de los uniformes de aquellos conjuntos, no acumularon mayores méritos que el Espanyol y, sin embargo, se marcharon al vestuario con los tres puntos en su poder. Cosas de las dinámicas, de la línea ascendente que escribe el bloque costasoleño. La victoria fue la consecuencia de ir subido en una inercia positiva después de tantos sinsabores.

Hace no demasiadas semanas, el Málaga hubiera despedido a su rival con cara de derrota.Pero no. El Málaga se sobrepuso a la superioridad del Espanyol, al escaso acierto arbitral, a la tensión imperante a ras de césped, al sufrimiento final y consiguió su segundo triunfo consecutivo por vez primera en lo que va de curso. No lo hacía desde mediada la campaña pasada. Así pues, los de Muñiz suman 10 puntos de los últimos 12 en juego y se colocan a siete de distancia de una zona de descenso que cada jornada contempla desde más lejos.

El Málaga avanzó en la tabla dejándose cosas por el camino. Por ejemplo, la racha de imbatibilidad de Munúa. 367 minutos es el tiempo que ha totalizado sin encajar un solo gol. Le dio tiempo de desbancar a Goitia y colocarse como el tercer portero con la mejor estadística bajo palos de la década. Aún tiene por delante a Contreras, en primer y segundo lugar con 429 y 428 minutos sin recoger el balón dentro de su portería.

El cuadro blanquiazul dejó al Espanyol que reabriera su olvidada cuenta anotadora a domicilio, pero se confirmó nuevamente que La Rosaleda no es su estadio fetiche, a tenor de sus 17 derrotas en 28 visitas. Se fue de vacío y con cara de tonto, porque logró empequeñecer al Málaga, menor respecto al de domingos previos. Comenzó dando signos de fiabilidad, pero desde el empate de Víctor Ruiz no fue el mismo. A pesar de ello, hizo acopio de moral y bagaje de cara a su visita al Camp Nou. Aguarda el Barcelona.

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