Tensión, esperanza y euforia

  • La afición española se ha enganchado a la selección como pocas veces antes a lo largo de su historia

España siente que está cerca de algo importante, aunque parezca que no acaba de creérselo del todo: el país se ha enganchado con la selección española como pocas veces antes a lo largo de su historia y su hinchada entona ya un único grito: "Se puede".

España vive días de calor sofocante y dos temas centran el debate en los bares: la crisis económica y la posibilidad de que la selección conquiste la Eurocopa. Y, ahora mismo, el fútbol se sitúa muy por encima de la coyuntura política.

La selección española está a dos pasos de conquistar su primer título en 44 años. Hoy juega ante Rusia una semifinal insospechada y, si pasa, le quedaría por delante la gran oportunidad de la final. Su hinchada, esta vez sí, cree que es posible.

Diez vuelos saldrán hoy desde el aeropuerto de Madrid con destino directo a Viena, la sede del encuentro ante Rusia. Además, las autoridades de la capital austriaca anunciaron que esperan la llegada de unos 200 aviones privados.

Las agencias de viajes han encontrado un filón con esta cita histórica. Ofertan vuelo de ida y vuelta en el día, más entrada para el partido, por 850 euros. Y la respuesta ha sido plenamente satisfactoria para sus intereses comerciales.

Mientras tanto, las principales ciudades del país se movilizan para los festejos. Madrid ha preparado un dispositivo especial para controlar a los más de 25.000 aficionados que se esperan en la Plaza de Colón, el lugar de encuentro de los hinchas para seguir en directo a la selección. Algo parecido se espera en otros puntos del país.

De alguna forma, se ha desatado la España-manía, aunque la euforia no sea la misma que en otras citas. Esta vez, y a fuerza de golpes, tanto la prensa como los aficionados prefieren ser cautos con las posibilidades de un equipo que ha generado mucha ilusión por sus buenas actuaciones en la Eurocopa.

Ni siquiera se hurgó mucho en algunos problemas surgidos durante la concentración en Neustift. Por ejemplo, las riñas con Fernando Torres y Sergio Ramos o con el tema de Luis Aragonés, al que la Federación Española podría haberle ofrecido la continuidad en las últimas horas.

En este sentido, el tema se cerró el pasado martes con la confirmación de su fichaje por el Fenerbahçe turco. Pero en otros tiempos, dicho conflicto hubiera generado ríos de tinta y críticas. Es un ejemplo más de la cautela que preside el entorno.

Entre tanto, la televisión se frota las manos con las previsiones de audiencia que se pueden conseguir. En el anterior partido, ante Italia, más de 15 millones de espectadores siguieron el encuentro por televisión. Los pronósticos calculan que más de 18 millones conectarán con la cita, lo que supondría un récord histórico.

España entera desea soñar con un gol de Villa, o una parada de Casillas, o con un tanto en el último minuto marcado por un reserva insospechado... Es la ilusión que impregna a todo un país que se muere de ganas por celebrar un título después de tantos sinsabores.

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