Tolerancia y respeto antes que rivalidad

  • La EDM de fútbol enseña a unos 150 niños el manejo del balón a través de actividades y juegos principalmente

El fútbol es un deporte que inocula el germen competitivo a todo aquel que lo practica, siempre en busca de la victoria sobre el equipo rival. La Escuela Deportiva Municipal (EDM), no obstante, intenta que sus alumnos reciban lecciones de respeto y tolerancia hacia el compañero antes de que aprendan el camino que lleva al triunfo.

"Lo que buscamos en la Escuela es enseñar unos tipos de valores que va más allá de lo que es la competición. La amistad y el compañerismo antes que cualquier cosa. Es una filosofía muy diferente a la que impera en un club y que les puede ayudar cuando sean mayores", explica Pedro Valencia, coordinador de la EDM de fútbol, cuyo núcleo está ubicado en los campos de la Federación Malagueña en Cortijo Alto. Allí no se detiene el balón ningún día de la semana.

Los 150 chavales que forman parte de esta Escuela hacen frente a varios retos sobre el césped. Principalmente, juegos y actividades con el balón que les guíe en el aspecto técnico. Cuanto mayor sea el grado de familiaridad con el esférico, más beneficio reporta al físico, ya que la EDM de fútbol tiene como uno de sus objetivos la formación psicomotriz de sus pequeños aprendices, que ven cómo mejoran en el apartado concerniente a la coordinación.

Aunque la asunción de diversos conceptos y valores es la premisa primigenia, la competición también tiene cabida. La Escuela es partícipe de la Liga Educativa que le enfrenta durante todo el curso a centros de toda la provincia malagueña. Un buen momento para "hacer amistad e intercambiar experiencias con otros chicos", asegura Valencia. Por otra parte, si algún menudo futbolista apunta maneras, la EDM le orienta sobre las opciones a elegir de las que dispone. "Aunque si el chaval despunta mucho siempre damos prioridad al Málaga", concluye el coordinador.

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