Triunfo de 'Top 16'

  • Paso adelante El Unicaja sella virtualmente su acceso a la siguiente fase tras ganar con solvencia en la pista del Cibona Fundamentales Cabezas y Haislip deciden el duelo en un demoledor parcial final de 5-19

7-2

En la nevada Zagreb, que padece un caos circulatorio que sorprende a los nativos, hay un rincón consagrado al mito de Drazen Petrovic. Una plaza con una estatuta gigantesca, un pabellón con su nombre, donde juega su Cibona, y ayer el Unicaja, y un museo para darle gloria. Allí se encuentra su madre, Biserka, encargada de velar por su legado. Atiende en primera persona y con gentileza. Se emociona cuando llegan varios malagueños. "Drazen sólo vivió un año en Madrid, pero adoraba España". Alguna diablura se le recuerda sobre el parqué de Ciudad Jardín. Scariolo confiesa que el genio de Sibenik y Pau Gasol han sido los jugadores más indefendibles a los que él se ha enfrentado. Muy recomendable la visita al museo, coqueto y entrañable. Ciertamente, uno de los privilegios de acompañar al Unicaja por Europa. Dan fe los 52 aficionados que vibraron ayer con al equipo.

Valga el preámbulo para entender lo que significa ganar en una cancha así. Es la primera vez que vence el Unicaja en la pista del Cibona, una muesca más en el revólver. Le faltan pocas canchas señeras por conquistar, acaso Moscú, en sus cada vez más firmes paseos por Europa. Porque el Unicaja se hizo con Zagreb con la solvencia y la autoseguridad que lo hacen los equipos grandes. Tuvo que ganar un par de veces el partido. A falta de cuatro minutos estaba empatado el electrónico (57-57) tras un triple de Warren. El equipo de Scariolo acabó venciendo por 14 (62-76) después de un demoledor parcial de 5-19, con Cabezas y Haislip de ejecutores. Finalizó tan bien como empezó el cuadro malagueño (2-15 de salida), cerrando el círculo de una victoria muy valiosa. Apenas le concedió un par de ventajas al Cibona (29-28, 33-32) y gobernó con puño de hierro.

El Top 16 es un hecho según los precedentes de temporadas anteriores. Siete victorias lo valen, dice la historia. El Unicaja, no obstante parece no competir ya por eso. Mira hacia arriba, al primer puesto que colocaría al equipo en una situación más diáfana cara al Top 16. Amarrando los tres partidos que restan en casa podría bastar, salvo descalabro en el averaje con el Lietuvos y el Maccabi. Sobran cinco jornadas de angustia. Toca disfrutar y cerrar con un buen puesto la primera fase.

El regusto dulce del final ya tuvo su preámbulo al principio. La puesta en escena del Unicaja resultó esplendorosa. 15 puntos en apenas tres minutos de juego. La velocidad de bola y un acierto sobrenatural en el triple (6/7 al final del primer periodo) abrieron una brecha importante en el marcador (2-15). Empezó Berni, le siguió Welsch, y Cabezas, otra vez Berni y, cómo no, Germán. Haislip culminó con un mate brutal en carrera el parcial de estreno, aunque su segunda falta marcó un punto de inflexión en el encuentro. El Cibona empezó a encestar con cierta regularidad y el Unicaja se obturó ofensivamente. Valga un dato numérico. Si hasta el minuto 3 metió 15 puntos, de ahí al descanso anotó 17. Si en el primer cuarto firmó 26 puntos y lideraba por nueve puntos (17-26) en el receso, en el segundo sólo sumó seis. Apenas tres puntos de Welsch y otros tantos de Popovic. Escasísimo bagaje que malgastó la renta del prodigioso arranque pero que permitía afrontar con opciones intactas la segunda mitad (32-32 al descanso). El Cibona se asía a la solidez de Hoskin y a los ramalazos de Ayuso, que según cuentan en Zagreb está en el alambre, para mantener la llama del partido viva.

Con el quinteto A, el Unicaja tenía otra pinta. El balón circulaba con mayor fluidez y los puntos caían con mayor profusión. Berni, muy mejorado ayer, enarbolaba la bandera. Y cuando coinciden en la pista Haislip y Ndong colocan un candado en las cercanías del aro propio. La consecuencia es que se puede correr. Y se puede anotar. Fácil de decir, complicado de ejecutar. Lástima la cuarta personal de Haislip, que amagaba con romper el duelo. Es un punto en el que el ala-pívot de Lewisburg debe mejorar de manera innegociable. Es su principal tara. Un jugador de su talla y su impacto en la pista no puede jugar poco más de 10 minutos por el asunto de las personales. Algunas son evitables. Aun así, 15 puntos, que se dicen pronto.

Germán, casi infalible desde el arco frontal del triple, ponía los cimientos de la escapada (37-44) y Ndong, colosal en el rebote, sostenía el arreón (43-50) al final del primer cuarto. Tras una técnica a Josip Vrankovic, el inexperto técnico local, el senegalés convirtió una castaña de Popovic en un mate espectacular (45-54) y el camino hacia el triunfo parecía expedito. Warren se negaba a la derrota (57-57), pero un triple de Cabezas, otra vez en el papel de killer, fue la lanzadera (57-62) para el séptimo triunfo europeo. Haislip y Welsch remataron (60-74) y el Cibona perdió su primer partido en casa en Europa esta temporada. El Unicaja se habitúa al triunfo.

2-15

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