Unicaja-Cajasol

El Unicaja se acerca a la solidez (86-77)

  • El Unicaja asciende al sexto lugar y le gana el 'average' particular a un buen Cajasol que nunca se rindió

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El Cajasol continúa por arriba, pero el Unicaja desprende síntomas de recuperación. Tras la catástrofe ante el Prokom, tres victorias. Las dos primeras fueron ante Lagun Aro y Zalgiris, rivales en malos momentos a los que se venció por amplio margen. El Cajasol exigía bastante más. Y el Unicaja lo ofreció para derrotarle (86-77). Sólido el equipo de Aíto, ofreció un excelente primer tiempo en su versión ofensiva. Perdida cierta brillantez tras el descanso, exhibió esa entereza mental que se le demandaba para someter a un rival rocoso, incómodo, que nunca le perdió la cara al partido y le apretó en el cuarto final.

La victoria llevó aparejada que el equipo malagueño supera al sevillano en el average particular. Se perdió por dos en la capital andaluza, aquí se ganó por nueve. Ello implica que el Unicaja asciende hasta la sexta posición por primera vez en la temporada y que el quinto puesto está a dos victorias con el balance particular ganado. El hábitat natural en el que debería morar el bloque de Aíto, tampoco hay que olvidarlo. Se valora la recuperación, pero aún queda por progresar.

El camino para escalar pasa por tener como base un rendimiento como el ofrecido ayer. Instantes más brillantes, otros menos afortunados. Pero siempre seriedad, dominio de las situaciones. Cook rayó otra vez a un nivel soberbio, influyendo sobremanera en la suerte del partido. Parece que le gustan los rivales andaluces. No llegó a las cotas de la exhibición ante el CB Granada, pero sí estuvo muy por encima de la media. Descifró el base neoyorquino la defensa rival, que sólo concedía 67,1 puntos por duelo. Al descanso, 52 había sumado el Unicaja. Muchos generados por el montenegrino de pasaporte (10 puntos y seis asistencias).

Ni la zona que colocó Joan Plaza logró gripar al Unicaja, que marcó un ritmo anotador uniforme, encontró buenas posiciones de tiro y no extrañó mucho a Juan Dixon, jugador que había asumido una enorme responsabilidad en el mes en el que ha estado en Málaga. Era una referencia anotadora en el exterior de la que ahora carece el equipo. Las recuperaciones de Saúl y Gomis deben ayudar a reparar el boquete dejado por la marcha del norteamericano. La intensidad en la defensa también subió varios puntos, con presiones a toda pista que ofrecieron réditos en forma de recuperaciones.

Una llamarada productiva de Berni Rodríguez, con tres triples en el segundo cuarto, permitió al Unicaja superar la barrera de los 10 puntos a favor (43-32), diferencia mantenida al descanso tras un espectacular mate de Lima cortando por la zona cuando agonizaba el segundo cuarto. Bien el brasileño, cogiendo experiencia en la élite y suplantando de manera efectiva la baja de Joel Freeland. Acumuló ocho puntos y seis rebotes al final del encuentro.

En el segundo tiempo se redujo la efectividad ofensiva malagueña, pero tampoco se adentraron los de Aíto en uno de esos agujeros negros que tanto daño les hacen. No obstante, el Cajasol seguía agarrado a la estela, a una distancia prudencial que no permitía confiarse. Exhibió la velocidad de Calloway, la clase de Savanovic y el oficio de Kirksay más pinceladas de Miso para apretar al Unicaja. Dudó el equipo malagueño en algún momento del cuarto final y Calloway llegó a dejar en apenas cuatro puntos la diferencia (75-71), pero ahí surgió un oportuno Giorgos Printezis para rapiñar cuatro puntos consecutivos y robar un balón que le dieron una estocada al Cajasol, incapaz de ganar en Málaga desde 1998. Un nuevo punto de apoyo para continuar con la escalada.

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