El Unicaja detiene su avance (82-75)

  • Tres minutos finales horribles, con pérdidas absurdas y falta de criterio, propician una nueva derrota en Vitoria, donde no se gana desde 2006.

La historia del Buesa Arena como territorio maldito queda bien como titular periodístico y contextualizar previas de las visitas del Unicaja a Vitoria. Pero en 2006, cuando se conquistó allí la Liga y se venció por última vez en la capital vasca, Joan Plaza aún no había entrenado a ningún equipo de élite, Domas Sabonis tenía 10 años y más de la mitad de la actual plantilla no sabría decir más de tres jugadores de aquel mágico equipo campeón. O sea, que la maldición es relativa. De los 12 jugadores sólo Fran Vázquez ha militado más de una temporada completa en Málaga. 

Realmente, lo que falla es otra cosa. El Unicaja 2013/14 tiene buena pinta, el comienzo de la temporada ratificó sensaciones positivas y buenos resultados, pero ha detenido su progresión en las últimas semanas. Sólo gana, salvo una excepción en Badalona, cuando puede aplicar su rodillo y el plan Plaza se ejecuta con más rotundidad. Cuando se curvea y los rivales plantean más dificultades el equipo traquetea aún. La manera de perder ante el Montepaschi puede entenderse como un accidente, por más que duela verse arriba por seis a dos minutos del final y se quede cara de bobo cuando se recibe una canasta en el último segundo para caer. Pero la de ayer de Vitoria (82-75) es más preocupante porque reincide en errores pasados. Los síntomas de que falta genialidad, talento o capacidad de improvisación para decidir cuando los partidos se igualan se reiteran. Y preocupa.

Vidal empató el partido a falta de tres minutos con un triple (70-70). De ahí al final los ataques del Unicaja fueron un despropósito. Granger se botó un balón en el pie con posesión para ponerse por delante. Calloway le emuló poco después. Da que pensar que los dos bases sean quienes cometan pérdidas tan infantiles con el partido en el columpio. Si alguien debe aportar cordura y clarividencia en esos instantes son ellos. Y no. Calloway, como sumido en una crisis de identidad y confianza, falló tres triples en este último periodo. Y los dos fueron eliminados por personales, se jugó el último minuto sin directores de juego. Poco después, Caner-Medley, titánico durante todo el partido pero falto de fuelle en el final, no tocó aro en otro tiro. Entre medias, un rayo de fortuna para el Laboral Kutxa. Heurtel quiso hacer un alley hoop para Pleiss y metió un triple limpio. Ahí pareció diáfano que el partido no se le escaparía a los de Sergio Scariolo (77-70), que sigue siendo el último entrenador que ganó con el Unicaja en Vitoria siete años y medio después, tras más de una docena de partidos, decenas de jugadores y un ramillete de técnicos.

Después, Toolson, de quien Plaza reconoció veladamente tras el partido que igual aceleró demasiado su integración, rehuyó dos veces a lanzar cuando hacía falta meter rápido para ponerse a una canasta. Si el tirador duda, mal asunto. No es ningún drama, no obstante, la situación del Unicaja, pero con la perspectiva de partidos que hay por delante (Olympiacos en casa y Bilbao, que ayer ganó al Barça, a domicilio) sí se antoja necesario que Plaza encuentre de nuevo el botón para poner en marcha de nuevo la maquinaria.

El partido, en una cancha que exige una buena versión pese a la innumerables penurias físicas del Baskonia, sí dejó que el Unicaja es, aun lejos de su mejor versión, competitivo y que no pierde la cara a los partidos. Eso sí lo ha conseguido Plaza. Salvo quizá en Múnich, siempre se ha estado en partido. La base, por ver el vaso medio lleno, sí está, pero toca desbloquear ese algo que no funciona. Caner-Medley (14 puntos y 11 rebotes) y Zoran Dragic (12 puntos y cinco rebotes) están prestos para la batalla y mantienen el nivel de intensidad. El norteamericano aguantó los tirones locales en el primer cuarto (19-15 al final), cuando Pleiss gobernaba el partido en la zona, y el esloveno lideró un parcial de 0-8 para dar una ventaja (19-23) al Unicaja antes de llegar parejos al descanso (35-35). También está, este año sí, Fran Vázquez, que condiciona los partidos desde la defensa, aunque ayer las faltas propiciaron que Plaza le alineara menos de lo que le ehubiera gustado. El catalán, por cierto, dejó ayer sin jugar a Kuzminskas por decisión técnica. La rotación de 11 le cuadra más ahora mismo.

Después de que el Baskonia hiciera varios amagos de escaparse en un tercer cuarto de mucho nivel de acierto por los dos lados (el único momento en que el Unicaja metió de tres), San Emeterio y Hodge, en su mejor partido, estiraron la cuerda al principio del último cuarto (65-59), pero se mantuvo el Unicaja hasta ese 70-70 en el que, sin saberlo, entregó la cuchara. El equipo compite, eso es cierto. Pero se trata de ganar. Y ante un rival sin varios de sus mejores jugadores los errores se repitieron. La progresión se ha detenido.

Ficha técnica

Laboral Kutxa (19+16+25+22) 82: Heurtel 9, Jelinek 12, San Emeterio 11, Mainoldi 6 y Pleiss 16 -quinteto inicial-. Kaukenas 2, Hodge 11, Kelati 0, Diop 5 y Bjelica 10.

Unicaja (15+20+24+16) 75: Granger 4, Toolson 5, Suárez 5, Caner-Medley 14 y Hettsheimeir 6 -quinteto inicial-. Sabonis 0, Vidal 7, Calloway 9, Vázquez 10, Dragic 12 y Stimac 3.

Árbitros: Pérez Pérez, Perea y Aliaga. Eliminados: Granger 

Incidencias: 6ª jornada de la Liga Endesa. Fernando Buesa Arena. 10.439 espectadores en las grandas. 

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