Vargas, el gol en el escaparate

  • El delantero, propiedad del Nápoles desde 2012, ha jugado cedido en tres equipos sin demasiada fortuna

Eduardo Vargas condujo a la selección chilena a la final de la Copa América con dos tantos que lo situaron como máximo goleador del torneo y que también sirvieron para elevar su cotización en el mercado, dado su incierto futuro como jugador del Nápoles.

Vargas (Santiago de Chile, 1989) alcanzó el primer puesto en la lista de artilleros con cuatro dianas y llevó a su equipo a la gran final 28 años después de lograrlo por última vez.

La actuación del delantero en el duelo de semifinales frente a Perú fue determinante y permitió disimular el pésimo partido de Alexis Sánchez, su compañero en ataque. El ariete abrió el marcador poco antes del descanso con un gol de oportunista, al rematar en posición dudosa un centro que rebotó en el palo. El 2-1 definitivo lo firmó en el segundo tiempo con un zapatazo inapelable desde fuera del área, un obús cruzado ante el que nada pudo hacer el portero peruano Pedro Gallese.

Fue el partido soñado para Vargas, que se presentó en la Copa cargado de dudas y con molestias físicas tras la lesión en los ligamentos que sufrió en abril con el Queens Park Rangers, club en el que militó esta temporada.

Sus buenas actuaciones pueden ayudarlo ahora a resolver su futuro, pues la Copa América se ha convertido en el mejor escaparate posible. El Nápoles es el dueño de su ficha desde 2012, aunque nunca pudo asentarse en el club italiano ni ganarse la confianza de los entrenadores, primero de Walter Mazzarri y después de Rafa Benítez.

Así las cosas, el chileno ha pasado los últimos tres años cedido en equipos distintos, pero en ninguno ha conseguido afianzarse ni convertirse en imprescindible. En 2013 jugó en el Gremio de Porto Alegre brasileño con un balance de 36 partidos disputados y diez goles anotados. A principios de 2014 fue presentado en el Valencia durante el mercado de invierno y jugó el segundo tramo de la Liga y la Liga Europa, aunque el club decidió no ejercer la opción de compra sobre él debido a su elevado precio.

Benítez seguía sin contar con él en el Nápoles y la siguiente estación del periplo de Vargas fue el Queens Park Rangers, un recién ascendido a la Premier League y controlado por un magnate malasio. La temporada del equipo inglés fue un fiasco y acabó consumando su descenso, con lo que se confirmaba el retorno de Vargas al Nápoles que ahora dirige Maurizio Sarri tras la salida de Benítez rumbo al Real Madrid.

La explosión internacional de Vargas se produjo en 2011 en la Universidad de Chile, dirigida entonces por Jorge Sampaoli, actual seleccionador chileno. Ese año el equipo ganó la liga y la Copa Sudamericana, el primer título internacional en la historia de su, con Vargas como máximo goleador.

Desde entonces, el delantero ha sido uno de los futbolistas predilectos de Sampaoli, que lo ha llamado siempre para defender la elástica roja y le ha asignado un puesto fijo en la delantera. El ariete ha devuelto con goles la confianza que en él depositó el seleccionador, con 20 dianas que lo convierten en el máximo goleador de Chile desde que Sampaoli se hizo cargo del banquillo.

Cuando finalice la Copa América, Vargas regresará, de nuevo, al Nápoles con el propósito de dirimir una vez más su futuro inmediato. Está por ver si la pólvora que ha exhibido en la Copa le sirve para reivindicar definitivamente su lugar en Italia o si sigue su carrera de trotamundos.

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