"Veo euforia fuera, el vestuario sabe que no ha conseguido nada"

  • Manolo pondera los puntos logrados en Santander, asume con profesionalidad su rol suplente con Gámez, habla de los grandes cambios vividos por el club y opina que hablar ya de fichajes puede afectar

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Que Manolo es la cara alegre de este Málaga lo sabe todo seguidor de fútbol. Se trata de uno de los grandes animadores del vestuario y sus chistes y chascarrillos han sido carne de zaping en más de una ocasión. Su figura, no obstante, va más allá: es un ejemplo de profesionalidad en todos los sentidos. Su falta de minutos en favor de Jesús Gámez nunca es excusa y, aunque sus virtudes no sean tan vistosas, no hace bajar el nivel del bloque cuando entra. Se le nota que es feliz en su casa. Pero no se queda tranquilo hasta que la salvación no sea un hecho consumado.

-En Santander logró el Málaga una victoria importantísima.

-Pues sí, una victoria importantísima en un momento clave que nos ha hecho afrontar este partido ante el Hércules con otro punto de vista. Sabía que era un encuentro complicado que nos podía dar mucho. Y creo que no se está valorando como se tiene que valorar porque son tres puntos fundamentales para vivir más tranquilos todo lo que viene.

-¿Sirve más para la clasificación o para la confianza?

-Los tres puntos nos sirve para todo, son absolutamente vitales. Para conseguir la salvación, de lo que no tengo dudas, estos puntos han sido los más importantes.

-En la parte baja hay siete equipos en sólo tres puntos.

-Claro, por eso era muy importante ganar el domingo, porque hemos metido a mucha gente en la pelea. Son tres puntos vitales y ahora encaramos este partido con la ilusión de vencer y estar a un paso de nuestro objetivo.

-¿Detecta un posible punto de euforia en el ambiente?

-Veo euforia fuera del vestuario, dentro sabemos que no hemos conseguido nada. Hemos dado un paso importante, vital, pero tan vital como el partido ante el Hércules porque podemos volvernos a meter ahí con unos partidos que no son fáciles. Es importante, y estamos con las orejas tiesas.

-¿Qué cuentas hace el equipo?

-Hay de todo. Unos dicen que hay que sumar 43 puntos, otros que no hará falta llegar... Nosotros vamos partido a partido desde hacer tiempo y es una de las claves para estar como estamos ahora, con buenas opciones.

-Jugó ante el Racing por baja de última hora de Jesús Gámez. ¿Cómo se vio?

-Los jugadores necesitan continuidad para demostrar muchas cosas. Yo no la tengo y cuando me toca jugar intento que no se note esa inactividad, que no es nada fácil, y poner todos los medios a mi alcance para hacerlo bien en beneficio del equipo.

-¿Piensa que se le valora eso, que diez minutos antes le digan que va a jugar y lo haga bien?

-Conque lo valoren mis compañeros, que sé que lo valoran, tengo suficiente. Si mis compañeros valoran mi trabajo, yo estoy contento. La opinión de ellos es la clave porque saben lo que les aporto.

-¿Y se puede llegar a asumir ese rol de lateral suplente?

-Ya lo he dicho muchas veces: soy un jugador de club y estoy para lo que me necesiten. Jesús [Gámez] es un buen futbolista, es una suerte tenerlo aquí. Pero todos pasamos por muchos momentos, malos y buenos, lesiones, sanciones, y tiene que haber todo tipo de jugadores. Yo estoy en mi tierra, en Primera, y para mí es importante.

-La afición le tiene mucho cariño. ¿Siente ese aprecio?

-Sí, y eso también hay que valorarlo. No todo es jugar. Hay que valorar estar a gusto, que la gente te quiera y vivir años bonitos de un club. Espero que siga así. Está claro que todos quieren jugar, pero depende del entrenador.

-¿Qué le dice Pellegrini?.

-No hablo mucho con él, la verdad. Lo único que quiero es que esté contento con mi trabajo durante la semana y, cuando me toque jugar, que esté contento con mi rendimiento. Si Pellegrini está contento, yo estoy contento [sonríe].

-Quién se lo iba a decir: un jeque, Pellegrini, fichajes de relumbrón...

-Sí, la verdad es que nunca lo habría pensado. Quién le iba a decir a Pellegrini que me iba a entrenar a mí [risas], no lo habría pensando nunca, pues igual que yo. Estamos muy contentos de cómo van las cosas últimamente. Que sigan así y nos salvemos cuanto antes.

-Como jugador, ¿qué cambios observa en el Málaga?

-Es un cambio total: en mentalidad, estructura, pensamientos... En todo. Pero por mucho cambio, mira cómo estamos, igual que el año pasado. Lo que hay que hacer es ser consciente de que por mucho cambio que haya hay que ser humilde, porque el culo nos arde.

-No obstante, se habla con optimismo del futuro siempre que el Málaga se salve. ¿Le ilusiona?

-Nunca se sabe, a lo mejor con otros jugadores estamos descendidos en la jornada 30. Ilusionar, claro que sí, porque este club tiene todos los medios para que en unos años sea uno de los grandes, pero lo importante es salvar la categoría cuanto antes y no pensar en el año que viene porque si bajamos será más complicado.

-¿Afecta que en tantos sitios salgan nombres de posibles fichajes?

-Sí, como te decía antes tampoco podemos tener esa euforia. Nos quedan dos partidos muy importantes de cinco, no es nada fácil, porque nos va a tocar sufrir. No viene bien, pero pasa en todos lados, es irremediable.

-¿Qué me puede decir de un rival directísimo como el Hércules?

-Es un equipo que fuera de casa baja mucho su nivel. Hay que aprovechar eso. Como nosotros, se juega la vida, pero tenemos una opción para ampliar las distancias y complicar su situación.

-Gámez sigue con su tobillo entre algodones. ¿Se ve titular?

-No ha entrenado hoy [por ayer] tampoco. Si no está, me veo con opciones, sí. Si está bien, jugará. Y si no, me tocará hacerlo como siempre. Y ya está.

-Otro nombre propio: Baptista. ¿Se esperaba un regreso así?

-Es un jugador de muchísima calidad y lo ha demostrado durante todos estos años. Sus goles valen puntos y esperamos que siga su racha porque el bien de sus goles es el bien del Málaga.

-Baptista está siendo una de las voces autorizadas. A su vuelta dijo que faltaba intensidad. ¿Hacía falta un aviso así?

-Ése es un tema que ya hablamos dentro, en el vestuario. Él lo comentó aquí fuera, puede ser que venga bien, pero ya sabíamos que hacía falta intensidad y todo lo que hacía falta. Para eso tenemos a un entrenador, que es el que se da cuenta de esas cosas.

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