La Vuelta comienza su semana clave

  • Tras el día de descanso, al pelotón le aguardan cuatro llegadas en alto

El descanso en Tarragona tras el largo traslado desde Alcoy dará paso en la Vuelta 2010 a la semana clave de la carrera, la segunda, en la que se concentra casi toda la alta montaña y cuenta hasta con cuatro llegadas en alto, las de Pal, en Andorra, Peña Cabarga, en Cantabria, y Lagos de Covadonga y Cotobello, en Asturias.

Cuatro metas de las que todavía no se han dado en esta edición de la Vuelta, que, sin embargo, ha tenido espectaculares trampas en los finales de etapa que han dado espectáculo y emoción, y también recorridos pestosos que, junto al tremendo calor de algunos días, han hecho la carrera durísima para los corredores.

Pero las explosivas llegadas a Málaga, Valdepeñas de Jaén, Alcoy e incluso Xorret de Catí, todas ellas acierto pleno de la organización, no son de la enjundia de las que esperan al pelotón en Andorra y cerca del Cantábrico, ya con puertos de mayor kilometraje y exigencia.

Como Pal, Lagos de Covadonga o Cotobello, este último con dos ascensiones anteriores de primera categoría en la etapa reina de la prueba. También destaca la subida a Peña Cabarga, con sus 6 kilómetros de durísima rampa.

Todo ese periplo montañoso tendrá su inicio hoy con el temido Rat Penat, un puerto de poco más de 6 kilómetros de ascenso, pero con temibles rampas que llegan a ser del 23 por ciento que puede destrozar el pelotón camino de Vilanova i la Geltrú, donde, 31,8 kilómetros más allá de la cima, se encuentra la meta de una etapa que parte de Tarragona.

Al día siguiente, la llegada a Pal, sin mayores dificultades anteriores, hasta los 10 kilómetros de subida final. Más problemas ofrecerán los más de 13 de duro ascenso a los Lagos de Covadonga el domingo o los 10, también exigentes, de Cotobello el lunes.

A partir de ahí, segundo día de descanso y la contrarreloj de Peñafiel, que dejará todo ya sólo a falta de desbrozar el sábado posterior, el penúltimo día de carrera, con la novedosa pared que va desde el alto de Navacerrada hasta la Bola del Mundo, la guinda de esa edición de la Vuelta.

Además el duelo entre Igor Antón y Joaquim Purito Rodrìguez por el maillot rojo, que ha conservado el ciclista vasco hasta el primer día de asueto de la Vuelta, ha mantenido vivo el interés de la carrera, que aún no ha despejado las grandes incógnitas, ya que los favoritos, a excepción del ruso Denis Menchov, siguen con aspiraciones de victoria.

Antón no esperaba conseguir tan pronto el sueño de ganar una etapa y vestirse de rojo y vive su momento histórico con modestia infinita. Y ahora, sin la presión de tener que aportar una victoria al equipo, se enfrenta al segundo tercio de la Vuelta con etapas que le agradan.

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