Welsch, el incomprendido

  • El checo se marchó a vestuarios visiblemente enfadado por la actitud de parte de la afición, que le llegó a pitar antes de su explosión en el último cuarto · El DKV sumó su novena derrota seguida en Málaga

Un aficionado monta en cólera desde la grada. Su camisa rosa se hace notar y sus gritos se escuchan con claridad en el lugar donde los periodistas trabajan en una de las zonas del Martín Carpena. El objetivo de su ira no es otro que Jiri Welsch. Acaba de errar dos lanzamientos libres y no está completando un gran partido. El seguidor gesticula, le lanza improperios y se gira hacia los periodistas para rubricar, sin éxito, su postura.

Es una de las muchas reacciones que el alero checo despertó ayer en el Martín Carpena. Hubo otros, la mayoría, que prefirieron animarle, confiar en él. Y obtuvieron su premio. El gris partido de Welsch (4 puntos y -1 de valoración al final del tercer cuarto) se tornó en inspiración y soplo de aire fresco en un ataque semi-atascado. Dos tiros libres tras intentar machacar el aro, triple, robo de balón y nuevo triple. La secuencia del checo se produjo en los primeros cuatro minutos del último periodo y permitió al Unicaja que adquiriera un renta que sería ya insalvable para el DKV (66-57).

Su actuación sirvió para acallar los murmullos que habían poblado las gradas minutos antes. Fue su respuesta, la de un jugador trabajador y honrado que, pese a las dudas que casi siempre despierta en parte de la afición, da el cien por cien en cada día como jugador cajista. También en los entrenamientos. Cometió la quinta falta a tres minutos del final y el Carpena le despidió con una fuerte ovación. Welsch correspondió con un gesto pero su enfado por la incomprensión mostrada minutos antes por parte del respetable era evidente. Ndong y Gomis le animaban en el banco, pero su rostro seguía serio. Acabó el partido y fue el primero en enfilar el túnel de vestuarios evitando a los periodistas que estaban a pie de pista. En la grada, el aficionado de la camisa rosa seguía reprobándole, inconsciente él de que la aparición del checo en el último cuarto, anotando ocho puntos y frenando a Jasaitis, había sido determinante.

sigue la racha

El Carpena se ha convertido en pista non grata para el DKV como el Olímpico de Badalona lo es para el Unicaja. Desde que el equipo catalán venciera el 6 de octubre de 2002 (73-74) en Málaga bajo el mando de Manel Comas, son ya nueve las derrotas consecutivas que ha encadenado en el recinto cajista. Ambos equipos quedaron ayer citados para el partido de Badalona, donde el Unicaja ha escrito algunas de las peores páginas de su historia reciente en las últimas campañas.

sin cortaberría

La solución Cortaberría parece que no convence a Aíto. El alero vasco afrontó ayer su tercer partido como componente de la primera plantilla y su balance en esta semana es bastante pobre. Su participación en Bilbao se limitó a siete minutos, el miércoles no jugó ante el Le Mans en el debut en la Euroliga y ayer volvió a ver el encuentro desde el banquillo. Aíto justificó lo del partido europeo en que no hizo falta rotaciones por la escasa intensidad de sus hombres. Ayer no hubo explicaciones. El club sigue buscando en el mercado.

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