De Wembley al Sant Jordi

  • Joel Freeland soñaba de niño con ganar la Cup jugando con el Tottenham, pero se pasó al baloncesto y quiere estrenar su palmarés con el Unicaja en Barcelona.

En los sueños infantiles y de adolescencia de Joel Freeland se repetía con frecuencia uno: ganar un día la Copa. Pero no precisamente la Copa del Rey de baloncesto en España. Él soñaba con levantar con el 9 del Tottenham Hotspur a la espalda en Wembley la mítica Cup, el torneo de fútbol más antiguo del mundo (1871). Dibujaba remates de cabeza en White Hart Line, algún remate dentro del área, quizá emular a Gary Lineker, el ídolo de los spurs a principios de los 90.

Pero Joel Freeland no se cambiaría ahora mismo por Adebayor ni se imagina corriendo la banda como Gareth Bale. En la apacible Farnham, pequeña ciudad de 40.000 habitantes 70 kilómetros al suroeste de Londres, era el delantero centro del equipo local, hasta que con 14 años se rompió la pierna izquierda. El fútbol entonces se quedó para verlo y animar a los Spurs. Hasta que un profesor del instituto propició hizo de celestina. Aquí Freeland, aquí un balón. Le dio una pelota naranja y le colocó en medio de una pista de baloncesto, una de las dos del pueblo. "No sabía muy bien qué era aquello. Me dijo que gustaría. Creo que sí, puede ser que no cogiera un balón hasta los 16 años. Jugaba al fútbol y me partí la pierna, la historia ya se sabe. Y me gustaba, me gustaba cada vez más", relata Freeland con una sonrisa: "Fue un flechazo, cada día practicaba yo solo. Dos, tres o cuatro horas...".

Para contextualizar, hay que recordar que hablamos de 2003/2004. Berni ya llevaba varias temporadas como capitán del equipo. Y justo ahí se gestaba el fichaje de Jorge Garbajosa por el equipo malagueño. Son los dos únicos jugadores de la actual plantilla que han vestido la camiseta del Unicaja en un partido de Copa. Justamente, la última edición en la que hizo acto de presencia el equipo malagueño fue en 2009, Madrid. Y allí estaba Joel Freeland con el Gran Canaria, también su último duelo de Copa. "Pues sí, vine aquí esperando jugarla siempre y he tenido que esperar tres años. Por fin estamos aquí", dice el pívot inglés, que aquel día se empleó 15 minutos y sumó tres puntos y tres rebotes, lejos del impacto y trascendencia que tiene hoy día en el juego del Unicaja, que si hiciera algo grande seguramente sería de la mano de un gran Freeland.

El británico describe cuál es la sensación en el vestuario. "Yo estoy muy ilusionado y percibo al equipo igual, con muchas ganas de competir. Después de esta mala racha estamos en la línea que queremos estar, estamos trabajando duro cada día, como a principios de temporada. Las lesiones han parado y sube el nivel de los entrenamientos. Y seguro que también en la pista, estoy convencido. Nos vemos ganando", insiste Freeland, que transmite convencimiento y entusiasmo: "Quiero ganar algo con este equipo, lo he dicho muchísimas veces. Realmente creo que tenemos una oportunidad muy grande y debemos aprovecharla".

"Toda la competición es muy especial", prosigue Freeland: "Es muy grande la dimensión. Estoy muy ilusionado por estar allí otra vez. No es como la Liga, es todo diferente. A tres victorias tienes un título. Todos debemos estar preparados para jugar contra cualquier equipo. Veo al equipo bien. Y yo también, los problemas físicos están olvidados".

Enfrente el Banca Cívica, también Paul Davis. Segundo y tercer jugador más valorado de la Liga Endesa. "Está jugando impresionante. Sé que tiene una lesión en un dedo, pero seguro que juega. Tiene calidad y es potente", describe Freeland al pívot norteamericano: "Pero tenemos que jugar contra ellos, no sólo contra Davis. Estamos para competir contra cualquier rival. Tienen un buen equipo, tuvieron un partido malo ante el Madrid, pero no significa nada, si acaso, que vienen con más ganas de ganar. Será un partido duro, pero estamos preparados".

Freeland continúa con su progresión. Admite siempre que ese comienzo tardío en el baloncesto abre su campo de mejora, pero también se reprocha un punto de bisoñez en ciertos lances del juego. Cuando Garbajosa ya era campeón de España junior con el Tau o Berni era campeón de Europa y del Mundo junior, Freeland masticaba aún los conceptos del juego y era reclutado por el Gran Canaria después de un Europeo sub 18 con Gran Bretaña. Al año siguiente sería elegido por los Blazers en el draft de la NBA, una historia de novela. Habrá muchos ojeadores de la mejor liga del mundo, pero él se abstrae. "Nunca he jugado allí, nunca he estado en el Sant Jordi, pero uno se olvida ahí abajo. Jugamos para nosotros y nuestra afición, no puedes pensar en quién te ve", reflexiona Freeland, que tiene acordada la ampliación de contrato con el Unicaja hasta 2014. "Seguro que yo soñaba ganar la Cup un día en Wembley, pero hoy todo es diferente. Es otro deporte. Y mi sueño ahora es ganar la Copa en el Sant Jordi", remata.

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