Un acto de confirmación

  • Efeméride Tapia cumple 50 partidos oficiales en el banquillo en un derbi de pujantes Paréntesis El grupo afronta con confianza y ambición su 'Tourmalet'

Antonio Tapia iba para profesor. Sin embargo, ya instalado en su Fuengirola de adopción, se propuso hacer todo lo posible para no ser uno más de los apasionados del fútbol que intenta matar el gusanillo en un banquillo. Se valió de su formación multidisciplinar para progresar, pero pocos saben qué esfuerzos extra tuvo que hacer. Uno de los intempestivos viajes de Mijas a El Ejido por esa carretera de mala muerte le procuró un accidente que hoy cuenta de milagro. Antes que eso tuvo que hacer doblete como entrenador y utillero hasta que el presidente de su club dimitió porque no había un duro. Asió la tesorería y hasta tuvo que protagonizar una serie donde jugadores, curas y ladrones jugaban al fútbol para poder cobrar. El destino ha premiado su honestidad con una efeméride de lujo: cumple 50 partidos oficiales como blanquiazul en un derbi de quilates, el mejor que se puede ver en Andalucía actualmente.

No suena a ciclo histórico, pero lo es. Porque este renacido Málaga CF no ha llegado aún a los 300. Porque sólo Antonio Benítez, Joaquín Peiró y Juan Ramón Muñiz sumaron más que él. Atrás quedan el jalonado Manzano y el venerado Juande. Además, la estadística no cuenta la innegable labor de cantera, esos dos años dando lustre al filial en Segunda, sus anónimas labores como segundo o preparador físico en la travesía del desierto.

Y él, que está cargando de fe al aficionado para que confíe en su plantilla, tiene continuidad en sus hombres, que hoy cumplen cien días de trabajo desde que se acabó el verano deportivo. Cien días, el plazo simbólico que pedía el baenense para empezar a funcionar tras la tormenta inicial. Pero ese trabajo se adelantó hace ya un mes. Hoy, cuando se suponía que tenía que empezar a carburar el equipo, lo que arranca es un paréntesis de cuatro partidos donde al Málaga le pueden pasar muchas cosas buenas y pocas malas.

Cerrar el plazo con cero puntos entra en el libreto establecido. Sería un debate muy interesante poner en duda ese conformismo y recordar que los puntos valen tanto en Los Pajaritos como en el Bernabéu, pero hasta ahora así lo han asumido todos los que han arrostrado ese denominado Tourmalet. Mas sucede que este Málaga no es cualquiera de esos equipos. Es el único de los no europeos que ha logrado tres victorias consecutivas, es el equipo no europeo que más en forma está. Es el líder de los no europeos. El Sevilla (el cerrojo de Palop, su velocidad de crucero por bandas, la impermeabilidad del Pizjuán, todo eso es hoy el Sevilla) mide el escalón desde el que el Málaga mira a los continentales.

Se puede contemplar así esta etapa de un mes porque el Málaga ha hecho sus deberes. Está a cinco puntos del descenso y ha salido invicto y con una tarjeta genial de sus duelos directos: tres victorias (Valladolid, Recreativo y Getafe) y un empate (Athletic). Por ello, el equipo baja al coso de Nervión con un talante de ambición y confianza.

Al otro lado, la vida es de intenso color. Ni siquiera el ejército de bajas ha reducido el pistón de los de Manolo Jiménez, que suman un triunfo tras otro mientras Palop continúa poniendo ladrillos en su meta. Acosta fue el último en caer, el Stuttgart fue el último en caer. A cada victoria con puñalada, mayor fortaleza hispalense. Tapia, que es silenciosamente listo, ha visto la clave donde hurgar: la autocomplacencia. Ése es el mayor pecado que puede cometer hoy el Sevilla, a la sazón, el mejor trampolín que puede aupar hoy al Málaga. No siempre van a ganar los hispalenses y alguna vez tendrán que acusar tanto uso del botiquín.

No obstante, pese a que en número son muchas más las ausencias locales, Tapia no tiene a Duda, y eso es no tener tanta estrategia, no tener en la grada sevillista ese runrún de ver qué hace un ex al volver a casa ni tener en liza al goleador y asistente más enrachado del equipo tras su daño al Recre y al Getafe. Tapia no sólo habría pagado los 100.000 euros de su cláusula por alinearlo, sino que habría firmado que Jiménez tuviera a todos sus ausentes a cambio de que el luso se vistiera de corto.

Pero ni aun así el Málaga derrama victimismo. No lo permite Tapia, bautizado por sus alumnos como El Hipnotizador cuando iba para profesor. Él lo asumía: "Los dormía con mi voz". Hoy es el Sevilla el que corre riesgo de caer en sus redes, como aquella noche en que Duda y Baiano dejaron al sevillismo sin Liga de Campeones.

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