Copa del rey

20 aficionados, un policía

  • Más de 2.500 policías velarán por la seguridad antes, durante y después del evento en Valencia.

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En Mestalla habrá un policía por cada 20 hinchas. Así se resume el amplio dispositivo de seguridad planeado para la final de la Copa del Rey, en la que hinchas del Real Madrid y del Barcelona compartirán estadio a partes iguales por primera vez en 21 años.

Las 50.000 localidades del campo de Mestalla quedaron repartidas en idénticas proporciones entre los hinchas de los dos equipos. La Real Federación Española de Fútbol (RFEF) se quedó con 10.000 entradas para sus diferentes compromisos y cedió aproximadamente 20.000 para cada equipo.

Aunque se espera que la mayor parte de las dos hinchadas llegue a Valencia el mismo día del partido, desde este martes ya se veían camisetas de los dos conjuntos por las calles de Valencia.

El dispositivo diseñado por el Ministerio del Interior español supera cualquier plan de seguridad propuesta para cualquier evento deportivo hasta la fecha. Ni la Liga de Campeones jugada la pasada temporada en Madrid contó con semejante despliegue.

Más de 2.500 policías velarán por la seguridad antes, durante y depués del evento. Y más de 100 efectivos de La Cruz Roja (uno por cada 500 seguidores) estarán en el estadio.

Los hinchas del Barcelona entrarán en la ciudad por la parte norte y en esa zona de Valencia se instaló la Fan Zone azulgrana. Por contra, los aficionados del Real Madrid llegarán por el sur y en esa zona de la ciudad quedarán ubicados.

Lo mismo sucederá en Mestalla, donde los seguidores del Barcelona se quedarán con la parte norte del estadio y los del Real Madrid se sentarán en el sur.

Las dos hinchadas vuelven a vivir un partido en igualdad de número desde la final de Copa de 1990. Entonces ganó por 2-0 el Barcelona y hubo casi más detalles violentos sobre el campo que fuera de él.

Tras aquel partido, Chendo, entonces lateral del Real Madrid y ahora delegado del equipo blanco, manifestó: "Han ganado unos que no son españoles".

Precisamente, el polémico asunto de los sentimientos independentistas en algunas regiones de España es uno de los aspectos más temidos por la RFEF.

En la edición de hace dos años, buena parte de los hinchas del Athletic de Bilbao y del Barcelona unieron fuerzas antes del comienzo del partido para abuchear tanto al himno español como al rey Juan Carlos I, presente en el estadio.

Ahora la RFEF ha previsto que el himno suene a 120 decibelios, la misma intensidad que alcanza un avión en pleno vuelo, para intentar tapar los eventuales silbidos de los hinchas del Barcelona.

La RFEF sabe al menos algo: habrá 20.000 hinchas que no abuchearán el himno, derivación lógica de la afinidad a la bandera española que profesan los aficionados del Real Madrid.

Tanto Barcelona como Real Madrid han puesto especial cuidado para impedir que las localidades lleguen a manos de los ultras de los respectivos clubes, aunque se da por seguro que habrá muchos aficionados que lleguen a Valencia sin entrada, el principal motivo de preocupación de la policía.

En lo que hubo una pequeña distracción fue en situar la Fan Zone del Real Madrid cerca del hotel de descanso del Barcelona. Parece, en todo caso, un pecado menor.

Como siempre, Josep Guardiola, técnico del Barcelona, envió un mensaje conciliador: "Me imagino una final en la que puede pasar de todo en un ambiente muy festivo. Que animen a sus equipos y respeten al otro. Tenemos la suerte de volverlo a disfrutar".

Mientras, cada una de las ciudades se afana por diseñar planes de seguridad para las eventuales celebraciones. Tanto la Plaza de Cibeles, en Madrid, como la Plaza de Canaletas, en Barcelona, quedarán cortadas al tráfico en previsión de la afluencia de aficionados para celebrar el éxito.

Hace 21 años que una final de Copa no reúne a las dos hinchadas que más animosidad se profesan en España. ¿Demasiado tiempo como para pensar en que sea una jornada más?

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