"Un amigo me dijo que en 2012 debo ser 'Top 15'; es un buen reto"

  • La deportista malagueña de mayor proyección internacional hace este jueves su debut en 2012 en Australia · Mucho gimnasio y correcciones en el 'swing', la receta de trabajo en un invierno en casa

Azahara Muñoz Guijarro (San Pedro de Alcántara, 1987) apunta desde que era una adolescente a figura del golf. Con 25 años, acabó 2011 como la 24ª jugadora del LPGA, el Circuito Americano en el que juega habitualmente, y como la 40ª del mundo. Sólo suma dos temporadas completas como profesional, ya ganó su primer título a finales de 2009, recién dejado un brillantísimo periplo amateur en el que vivió en Barcelona, Madrid y Arizona. Ayer salió de Málaga rumbo a Melbourne, para jugar el Open de Australia. Es la primera cita del LPGA (Ladies Professional Golf Association), el Circuito Americano, de alcance planetario, la meca del golf femenino. Hay quien la señala como la Arantxa Sánchez-Vicario de los greenes por su carácter y por lo que supondrá para el golf femenino en España. Ella venera a Rafa Nadal. Acabó el año con un segundo y un tercer puesto en la gira por Asia tras conquistar con Europa la Solheim Cup, la Ryder femenina, con un papel determinante. Azahara ya está en el tee de 2012.

-Tras un ajetreado final de 2011 pasó el final de año y el principio de 2012. ¿Cómo le ha ido este invierno por aquí?

-Regresé a principios de diciembre. He trabajado mucho en el gimnasio, para fortalecerme y ganar algo de distancia en los golpes. Estuvo tres semanas sin entrenar en serio, sólo un par de días a la semana para no perder el toque. Luego, a partir de ahí, he entrenado un par de cambios técnicos que me han costado asimilar.

-¿En qué han consistido?

-Tenía un fallo técnico en el swing (balanceo a la hora de golpear la bola) que se podía complicar con el tiempo. No sólo para ganar más distancia, porque cuanto más fuerte mejor, también para tener más control de la bola. Es un cambio que no se puede hacer durante la temporada porque cuesta un tiempo digerirlo.

-Acabó 2011 como un tiro, rondando el título en varios torneos. ¿Qué se exige para 2012?

-Nunca me suelo poner objetivos, pero al acabar tan bien el año me he visto ahí arriba y aumenta la ambición. Tengo más confianza, he jugado con frecuencia bien durante cuatro días seguidos, me ayuda a pensar más allá y creer en mí.

-El Circuito Americano es el envoltorio pero la realidad es que viaja por todo el mundo, se acerca a muchos países en distintos.

-El golf no es ajeno a la crisis y se opta por acudir a países donde hay más dinero. Pero no sólo eso, ojo. Mira, en Corea del Sur el golf tiene tratamiento parecido el fútbol y te aseguro que no te exagero [hay cuatro coreanas entre las ocho mejores del mundo en el ranking mundial]. Es un deporte de masas, todas las chicas juegan al golf y en los torneos puede haber hasta 25.000 espectadores. Y trabajando de una manera increíble. E igual te puedo decir en Japón. La mayoría de las jugadoras americanas prefieren no ir. Pero allí te valoran y lo pagan.

-¿Tiene alguna base de operaciones en Estados Unidos cuando se mueve por allí?

-Siempre que tengo un par de semanas libres vuelvo a casa. Cuando hay sólo una semana entre torneo y torneo a veces voy a San Diego a entrenar, juego algún Pro AM benéfico... Pero si hay dos semanas vuelvo a casa. Sé que me perjudica físicamente, por el cambio horario y el cansancio. Pero aquí está mi familia, mi novio, mis amigas. Prefiero sacrificar eso antes que tener residencia allí.

-Vivió allí, estudió en Arizona. ¿No le gustó?

-No, no, en absoluto, al contrario. Yo no tengo ningún problema. Estoy allí 20 o 22 semanas al año. Me encanta cómo nos tratan, la vida allí, la forma de pensar... Pero lo mío está aquí. Si me quedo allí no disfrutaría como aquí.

-En un deporte tan cerebral como el golf le ayudará ser licenciada en Psicología.

-Ufff, me lo pregunta todo el mundo. Estudié psicología, pero me especialicé en el periodo de la adolescencia. Y ése ya lo dejé, creo (risas). Sé cómo funciona el cerebro, pero es difícil controlarlo. Había la posibilidad de seguir estudiando la psicología aplicada al deporte, pero ya pasé a ser profesional.

-Suele decir que el deportista que más admira es a Rafa Nadal.

-Así es. Me gusta, aparte de que es un deportista tremendo, lo humilde que es, lo que lucha en cada jugada, en cada lance. A lo mejor no es tan bueno como Federer o Djokovic, no tiene sus golpes. Pero es un ejemplo para todos los que nos dedicamos al deporte.

-¿Y en el golf?

-Siempre Lorena Ochoa [mexicana, muchos años número uno, ahora retirada]. En chicos, Sergio García. Cuando empezaba, él salía y siempre me gustaba, quiero que gane. Y claro, los de por aquí cerca. Miguel Ángel [Jiménez], Pablo [Martín] y Álvaro Quirós, al que le tengo mucho cariño. Compartí colegio con él en Madrid.

-¿Cómo es de reconocido el golf en Estados Unidos?

-Están el fútbol americano, el béisbol y el baloncesto. Después viene el golf. De deporte individual es el más seguido, creo que con diferencia. Es que hay un canal abierto sólo de golf, el Golf Channel. La gente que no juega también lo ve. Aquí en España casi ni lo ve la gente que juega.

-¿Y no le atrae el Circuito Europeo?

-Es que la diferencia económica es muy grande. En Estados Unidos se paga siete u ocho veces más. Si fuera la mitad, pues oye, te lo piensas y valoras que estás cerca de casa. Pero es que no es sólo el dinero. La organización es tan diferente... Aquí he llegado a torneos en los que hasta que no me he puesto en el tee no me he dado cuenta de que estaba compitiendo. Allí va mucha gente, multiplica todo.

-¿Qué torneo le hace especial ilusión conquistar? Ya conquistó el Open Británico amateur...

-En Europa es quizá el British lo que más se valora. Cualquier major me haría muchísima ilusión. Si tuviera que decir alguno, el Us Open.

-¿Ha notado el impacto que supuso participar de manera directa en el triunfo en la Solheim Cup? ¿Hay un antes y un después de aquel triunfo en Dublín?

-Creo que sí, después de ahí es cuando rompí a jugar bien. Había hecho algunos cambios de swing, siempre me pasaba algo, no terminaba de rematar. En un deporte tan psicológico, obtuve la confianza necesaria, allí me di cuenta de que podía jugar con las mejores, estaba con ellas. Me ayudó muchísimo. Jugué en Taiwán la semana después y no estaba nada nerviosa. Y acabé segunda.

-¿Es tan especial la Solheim como la Ryder en hombres?

-Es increíble. Yo jugué la Solheim con 14, 15 y 17 años. Lo hacíamos la semana antes y, después, como premio nos quedábamos a ver a las grandes. Era una pasada contemplar lo buenas que eran. Me acuerdo de verlas y flipar, el ambiente era increíble. No quería hacerme muchas expectativas al verme ahí en medio, pero sabía que no me iba a defraudar. Y sí, la competición es increíble, todo el mundo cantando "Viva Europa"...

-Su foto portando un póster de Severiano Ballesteros dio la vuelta al mundo.

-Cuando llegamos a Dublín, las capitanas la habían puesto ahí, nos decían que teníamos que dedicársela. Los caddies dijeron que tenía que verlo todo el mundo. Y sí, ahí salía yo con su foto.

-Tiene 25 años, es Top 40 en el mundo, 24 en la lista de ganancias. El golf es un deporte de maduración pausada. ¿Se ve con la paciencia necesaria?

-Es cierto lo que dices, es un deporte lento. Es imposible subir rapidísimo en el ránking porque se arrastran los resultados de dos años. Tengo paciencia, pero también sé que no voy a jugar hasta que tenga 60. Ya empiezo de cero. No he pensado, no me gusta pensar más allá de cada torneo. Pero hace poco un amigo me dijo que si el año pasado había acabado la 40, ahora tocaba estar entre las 15 primeras. Es un buen reto.

-¿Sigue en Guadalmina?

-Empecé en San Pedro, en el tee de prácticas solo, pero ya iba destacando y necesitaba jugar a campo entero. Con 9 o 10 años mis padres compraron una acción del campo de Guadalmina. Ya me fui a Barcelona (CAR de Sant Cugat) en 4º de ESO. Salí pronto de casa, pero sigo volviendo por aquí mucho.

-¿En cuántos países ha estado?

-Ufff, pues me pillas, muchos. Sí te digo que en los cinco continentes.

-¿Da tiempo a ver algo?

-A las 7:00 de la mañana tras el torneo estás ya en el aeropuerto para ir a otro sitio. A lo mejor te da tiempo a dar una vuelta por la tarde o la noche. Pero poca cosa.

-¿Qué le impactó por ahí?

-Ahora que voy a Tailandia después de Australia, me impresionó bastante. Es una pasada. Estás en un complejo superbonito. Y sales de él y estás en otro mundo, te ves a cuatro personas en una moto. Es otra vida, un contraste brutal.

-¿Y es fácil hacer amistades en el Circuito?

-Sí, sí. No es un deporte de contacto en el que puedas hacer perrerías. Claro, después quieres ganar siempre. Por ejemplo, por Australia y Asia podemos viajar 60 jugadoras, todas en el mismo avión y hotel en la misma semana. Españolas estamos Belén Mozo, Beatriz Recari, María Hernández y Elisa Serrano. Hacemos vida, es una de las cosas bonitas del mundo del golf.

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