57 años después...

  • El Málaga gana un partido oficial en Madrid por primera vez desde la temporada 52/53 · Entonces fue un 1-3 también en el Calderón y ahora es un triunfo que disfrutaron en directo centenares de malaguistas

El frío congela las ideas en lo alto del Manzanares. La UEFA le dio al Calderón categoría de cinco estrellas. Hay mejores estadios en la piel de toro que no merecen tal consideración. Paradojas de este club grotesco a veces y genial en otras llamado Atlético de Madrid. Más patético que brillante últimamente. Allí, en la tribuna superior del coliseo rojiblanco, orgullosas manchas blancas y azules. Estación final de un sugerente viaje a la capital. No pocos hicieron doblete. Frustración matinal con el Unicaja en Vistalegre e histórico pelotazo nocturno en el Calderón.

Se pueden llamar dichosos los que estaban allí en esa fría esquina. Varias generaciones de malaguistas han pasado sin ver ganar al club de sus amores en la capital. Sí en Getafe, pero no en el Bernabéu o el Calderón. Sigue virgen Chamartín, pero no el Manzanares. La última y única victoria databa de la temporada 1952/53, era Club Deportivo. Concretamente, 25 de enero de 1953. 57 años y una semana después, la Madrid rojiblanca es albiceleste. 1-3 se ganó entonces, goles de Mora, Galacho y Bazán para remontar el inicial de Arengelovic. El mítico Helenio Herrera en el banquillo rojiblanco y Antonio Iznata, abuelo de Raúl, en el malagueño. Esta vez fueron Duda y Javi López, éste desde el Puerto de la Torre, quienes lacraron la victoria.

Un triunfo para los anales que despertó los demonios de un Calderón harto de su equipo. Bronca sonora al final del partido. Camino de los 15 años sin oler un título, sólo dos finales de Copa perdidas en este intervalo, hay nervios en la casa atlética pese a la inminencia de una semifinal copera ante el Racing que ilusiona sobremanera. El Calderón tiene jugadores proscritos, como Perea o Ujfalusi. Jurado no anda lejos de serlo. Y Forlán, Bota de Oro la campaña pasada, también recibe música de viento. Qué cosas. Reyes ahora es aplaudido y Agüero ovacionado cuando salen tras el descanso para cambiar el partido. Intento vano ante un Málaga muy bien plantado. Colchonerismo puro y duro.

27, 32, 35. Se ven muchos dorsales altos en el Málaga, sinónimo de jugadores jóvenes. No desentonan Iván González, Toribio y Javi López en este malagueñísimo Málaga. Es más, destacan. Sobrio el central, afianzándose el zurdo mediocentro y graduándose en plaza grande el interior. Se espera más de Caicedo, que trota por el campo con la misma parsimonia que si estuviera en la guayaquileña playa de Salinas. Deja destellos, algún control poderoso, algún amago de que se va por potencia. Se queda en uy, lejos del gol de momento. Y debe aprender a leer los pases de Duda. Es el mejor surtidor de balones que encontrará en Málaga.

Una anécdota en medio de una exhibición de solidez, desde un Munúa infranqueable al último suplente. Weligton en modo imperial, Gámez deshaciendo y creando el primer gol, en el minuto 3. Desprovisto del fuengiroleño y Duda desde el 60, el Málaga se hizo si cabe más sólido. Siete malagueños, la mitad de los jugadores que dispuso Muñiz sobre el campo, podrán contar que ganaron en Madrid. 57 años pasaron. Seguro que la próxima vez tardará menos.

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