Una apuesta por la solidaridad

  • Las nuevas camisetas del Rayo apoyan distintas causas sociales

Muy lejos de las mareantes cifras económicas que manejan los grandes clubes del fútbol español, el Rayo Vallecano demostró que imponer la conciencia social a los dictados de un estrecho presupuesto es posible si hay voluntad.

Escaso de dinero, pero sobrado de imaginación y espíritu solidario, el modesto club madrileño se abanderó un puñado de causas sociales a través de sus novedosas iniciativas. La última ha tomado la franja roja que cruza la camiseta blanca de la primer equipación para convertirla en un arcoiris en la segunda vestimenta y simbolizar el apoyo a diversas causas.

La lucha contra el sida (rojo), la integración de los discapacitados (naranja), la protección del medio ambiente (verde), contra el maltrato infantil (azul), contra la violencia de género (rosa) y el apoyo a los que nunca pierden la esperanza (amarillo). Todo ello cabe en una franja arcoiris que, en suma, expresa solidaridad con los que combaten la discriminación por su orientación sexual, y que atraviesa la camiseta negra del segundo uniforme.

Además, el Rayo reservará siete euros de la venta de cada camiseta para donar a diferentes asociaciones, a razón de un euro para cada una de ellas. La tercera equipación, gris con una franja rosa, es la contribución del club a la lucha contra el cáncer.

La solidaria iniciativa, pionera en la Liga, no ha complacido a todos. Diez peñas ya se han manifestado en contra por considerar que los mandatarios no tienen derecho a variar la franja que identifica al club sin consensuarlo previamente con los seguidores.

"Las innovaciones deben darse siempre en la tercera equipación y dentro de unos patrones que sean consensuados por todos", expresaron en las redes sociales un grupo de aficionados, que, eso sí, aplaudieron la lucha contra la homofobia y felicitaron a la directiva por estar al lado de los que más lo necesitan.

El club presidido por Raúl Martín está ubicado en un modesto barrio de tradición obrera. Y, pese a contar con un presupuesto y una fama a años luz del de los grandes equipos españoles, en el pasado ya se significó con otras acciones de carácter social. En noviembre de 2014, se levantó en contra del desahucio de una anciana de 85 años del barrio y la entidad consiguió dinero suficiente para que la señora pudiera pagar la renta exigida y continuar así en su hogar.

Los jugadores y el entrenador del equipo, Paco Jémez, expresaron públicamente su apoyo a la octogenaria, amenazada de desahucio por avalar a un hijo que no pudo hacer frente a una hipoteca. Los gestores del club lograron recaudar 21.000 euros a través de la bautizada como fila cero. El gesto se expandió cuando la anciana decidió ceder una parte de ese dinero para ayudar a los hijos de Wilfred Agbonabare, ex portero del Rayo afectado y posteriormente fallecido a causa de un cáncer. La suma sirvió para que los hijos del ex futbolista viajaran desde Nigeria y pudieran acompañar a su padre en sus últimos días.

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