El 'banquillazo' a Duda da galones a Tapia

  • El vestuario agradeció que no jugara porque apenas se entrenó la semana previa

Muchos se sorprendieron viendo a Duda sentado en el banquillo el pasado domingo. La mayoría se respondió aludiendo a la contractura muscular que apenas le permitió ejercitarse a lo largo de la semana. Y pocos saben que dicho banquillazo ha ayudado soberanamente a mantener la paz en el vestuario y esa ley tácita del grupo según la cual el que se entrena bien merece el premio de jugar.

De todos es conocido que el portugués es una debilidad de Tapia. Su capacidad para generar buenos centros, su golpeo a balón parado y su enorme entrega le convierten en una pieza fundamental para el entrenador, que lo alinearía siempre que estuviese disponible. Sin embargo, la pasada semana se dio una circunstancia que obligó a Tapia cambiar de planes. El parte médico del club facilitado el lunes indicaba que Duda regresó de San Mamés con una contractura en el músculo sartorio de su pierna derecha que, si bien no resultaba muy grave, le obligaba a ejercitarse con precaución. La conclusión fue que el luso se ejercitó dicho lunes en el gimnasio, disfrutó de descanso el martes, como los demás, y miércoles y jueves hizo un trabajo aparte de recuperación. Sólo el viernes, el día más relajado de la semana (se suelen hacer partidos de futvoley y sesión de baño y masaje), y el sábado, previo al encuentro, se ejercitó con normalidad. Así pues, para evitar malos rollos en el vestuario, decidió dejarlo en el banquillo ante el Almería y dar la opción a Eliseu, que ante el Athletic no jugó por sanción.

La decisión la agradeció el vestuario, que se afana en comentar en público que en el equipo no hay estrellas, sino un bloque. El banquillo evitó que muchos pensaran que Duda es uno de los niños mimados de Tapia y le dio a éste galones, que sigue aplicando su política de premiar a quien se entrena bien por encima de los nombres.

Dicha determinación también sentó muy bien a Duda, a quien se le echó mucho de menos durante la primera parte ante el Almería (al igual que a Apoño). El luso salió muy enchufado tras la reanudación y cuajó un partido brillante. Recuperó numerosos balones en zona defensiva, dio buena salida al balón y aglutinó todo eso en la jugada del 3-2, en la que el tanto de Salva vino precedido por un magnífico pase al hueco suyo. Además, de no ser por dos espectaculares paradas de Diego Alves, habría coronado su actuación con un tanto.

El riesgo con el que Tapia hizo los cambios en el descanso y su posterior conferencia de prensa, en la que reconoció que había planteado mal el partido desde el inicio, le valieron para obtener más crédito por parte de los aficionados y los medios de comunicación. El hecho de sentar a Duda, uno de los pilares del equipo, se lo dio para mantener el termómetro del vestuario en una temperatura ideal para el buen clima de trabajo.

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