Los becarios del fútbol

Jesualdo Ferreira les comunicó el viernes que no contaba con ellos de cara a esta temporada. Sin embargo, las maquinarias para la búsqueda de un posible destino donde seguir demostrando su fútbol ya estaban activadas en el entorno de Dani Toribio, Jordi Pablo, Edu Ramos y David González. Todos coinciden en que ahora lo único que les importa es poder contar con muchos minutos de juego y demostrar que tienen un sitio en el Málaga. Para ello, la Segunda División supone la competición más propicia y a lo largo de la próxima semana se irán conociendo los destinos de los cuatro jóvenes centrocampistas.

"Hace un mes gozaba de bastantes ofertas. Decidí quedarme y ahora tengo menos donde elegir, aunque probablemente se solucione todo esta semana próxima", señaló David González, que apuntó tener posturas cercanas con un club de la Segunda División. Durante este mercado estival, el asturiano fue ofrecido al Cartagena en la operación Rubén, junto a Dani Toribio, y también sonó como posible refuerzo de la Ponferradina.

Precisamente, el club leonés es otro de los que pretende con fuerza la llegada de Dani Toribio. El catalán es el que mejor cartel tiene de todos los descartes y se podrá permitir el lujo de elegir dónde quiere jugar la temporada próxima. La voluntad de Toribio es la de seguir en Primera, aunque David Aranda, agente del mediocentro, reconoció a este periódico las dificultades de encontrar un equipo de la máxima categoría que acepte dar minutos al jugador sin mantener derechos sobre él.

Por su parte, Jordi Pablo será con probabilidad quién antes decida su futuro. Alberto Toldrá, agente del extremo, afirmó ayer que a principios de esta semana el castellonense tendrá equipo: "Jordi se va a marchar a un club potente de Segunda División y entre mañana y el martes se confirmará".

En este perfil descrito por Toldrá encaja el Cartagena. Y es que Jordi Pablo es una debilidad del club murciano y estos contarían con la ventaja de acercar al jugador a su Castellón natal.

En cuanto a Edu Ramos, el canterano cuenta con la desventaja de haberse pasado un año casi en blanco a causa de las lesiones y su destino es una incógnita. Al igual que Benachour que, como ya adelantó este periódico en julio, no cuenta para la idea táctica del técnico portugués.

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