El calor no fue suficiente

  • Afición Volvió a cumplir su parte y apretó desde el inicio Temperatura La Rosaleda fue un auténtico horno

Ante una nueva final en casa, se pidió el apoyo de la afición, y ésta respondió como siempre y como sabe. La Rosaleda fue una auténtica olla a presión, por el calor que atosigó a todo el que acudió a ver el esperpento de partido que se vivió en Martiricos, y por el incombustible apoyo que los aficionados malaguistas brindaron a su equipo hasta el pitido final. A partir de ahí, el silbato del colegiado dejó paso al del aficionado de a pie. El que demuestra sufrir con la situación que vive el Málaga.

Sol, playa y un triunfo del Málaga. Ese era el plan de muchos de los que acudieron con sus bufandas, a pesar de la calina, a La Rosaleda. Como otras tantas veces, el Málaga les cambió el guión. Jugadores como Eliseu preferían pedir una gorra ante el persistente calor. El agua corría como si de una juerga se tratase, pero no había nada que celebrar.

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