Un campeón traicionado

Actual campeón de la Liga lusa, el Benfica contempla con una mezcla de asombro e indignación la traición de dos de sus mayores figuras, anunciados como refuerzos de lujo por sus principales rivales en Portugal. El entrenador Jorge Jesús y el defensa Maxi Pereira hicieron las maletas y son ya dos piezas clave en el Sporting y el Oporto, respectivamente, que los contrataron sin tener que pagar dinero por su traspaso.

La primera puñalada por la espalda fue la del técnico, quien cruzaba la calle para convertirse en la nueva cabeza visible del conjunto verdiblanco. Con una salida muy polémica, Jorge Jesús anunció a finales de junio su intención por firmar por el otro gran equipo de la ciudad lisboeta.

Su marcha provocó que fuera calificado de Judas por una parte de la afición de las águilas, que demostró su ira sobre todo a través de las redes sociales, donde fue tendencia.

El entrenador portugués fue uno de los responsables de llevar al Benfica a la senda de los títulos, ya que sumó al palmarés de las águilas tres Ligas, una Copa de Portugal y cinco Copas de la Liga, además de dos subcampeonatos de Liga Europa (12/13 frente a Chelsea y la temporada siguiente frente al Sevilla).

Pasional y controvertido, a sus 60 años Jesús afronta ahora el reto de repetir los éxitos al mando del Sporting, cuya hinchada confía en sus habilidades para volver a ganar campeonatos.

No obstante, una parte de la afición ya mostró su desagrado con su llegada, por considerarlo demasiado vinculado al Benfica, donde estuvo seis años.

En el banquillo del equipo lisboeta se sienta ahora Rui Vitoria, el antiguo técnico del Vitoria de Guimaraes y que promete apostar más por la cantera que su antecesor, debido en parte a las restricciones financieras que parece vivir el club, y que según medios lusos explican las salidas de Maxi Pereira y Jorge Jesús.

Sin embargo, la marcha del técnico no ha sido la única salida dolorosa para la afición del Benfica, que ha visto cómo otro de sus grandes ídolos, Maxi Pereira, abandonaba el club lisboeta dirección a Porto, donde lo esperan los dragones. El charrúa suplirá la baja de Danilo, quien se marchó al Real Madrid.

Ver al internacional uruguayo con la camiseta blanquiazul es un duro golpe para la afición del Benfica, que consideraba a Maxi uno de sus jugadores fetiche.

Llegado al club lisboeta procedente del Defensor Sporting hace ocho temporadas, Maxi Pereira era, a sus 31 años, una de las piezas clave del equipo de las águilas e incluso llegó a portar el brazalete de capitán.

En el Benfica disputó 333 partidos y marcó un total de 21 goles, números nada desdeñables para un defensa.

El uruguayo fue esencial en la conquista de tres Ligas, una Copa de Portugal, una Supercopa lusa y seis Copas de la Liga, y también ayudó a llevar a los lisboetas a dos finales de la Liga Europa consecutivas, en 2013 y 2014.

Más inaceptable todavía para los hinchas encarnados es que Maxi recale en el Oporto a coste cero, ya que su contrato con el Benfica expiraba el pasado mes de junio. "Estuve un año diciendo que me quería quedar en Benfica pero llegó el fin de mi contrato, vine a la Copa América y ya podía pasar cualquier cosa", indicó el jugador a medios uruguayos en Montevideo.

La incorporación de Maxi Pereira sorprendió incluso al presidente del Oporto, Jorge Nuno Pinto da Costa, quien admitió que no fue hasta el final de la Copa América que comenzó a considerar real la posibilidad de contratarle.

El sentimiento de traición en la hinchada de las águilas se reflejó enfrente del estadio da Luz, donde apareció una imagen de gran tamaño del jugador ahorcado en una pared.

Antes que Maxi, otros futbolistas ya hicieron el mismo camino y pusieron rumbo a los dragones tras pasar por el Benfica, entre ellos su compatriota Cristián Cebolla Rodríguez. De hecho, ambos futbolistas llegaron el mismo año a Lisboa, en la 2007-2008, cedidos del París Saint Germain francés.

Después del préstamo, el extremo uruguayo provocó la ira de la hinchada encarnada y pasó directamente al Oporto, donde en cuatro campañas ganó tres Ligas lusas, tres Copas de Portugal y una Liga Europa.

Pero este camino de ida y vuelta se ha repetido en más de una ocasión. El mediocampista portugués Maniche y el delantero lituano Edgaras Jankauskas ya hicieron ante que Maxi este viaje.

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